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Artistas – La Entrevista Billboard


Miranda!: Una novela pop para adolescentes eternos

21 de Noviembre de 2008

- Valeria Agis, Buenos Aires


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Foto: Marcelo Setton

Hace unos cuantos años, cuando la década recién despuntaba, era común en Buenos Aires empezar o terminar el fin de semana en alguna de las muchas fiestas independientes que florecían en la ciudad. En cualquier bar, sala de teatro o de conciertos, la oferta de propuestas en vivo era variada y colorida, pero de ese intenso abanico musical un grupo se perfilaba como el favorito.

Sobre el escenario, este por entonces quinteto, convocaba al público más hip y alternativo de la escena local. Con su propuesta liviana, desprejuiciada, divertida y en la que primaba el ‘vale todo’ a la hora del show (desde una escenografía de cartón pintado hasta un cover de algún viejo éxito de telenovela), Miranda! era en aquellos tiempos el mejor antídoto contra la epidemia de un rock barrial y áspero, sin el menor atisbo de glamour, que dejaba a muchos afuera.

El fuerte del clan era, sin dudas, la constante invitación al baile y ese perfecto y sexualmente ambigüo contrapunto vocal de sus dos cantantes, Ale Sergi y Juliana Gattas. Ambos sacaban brillo a su histrionismo y pose escénica aprovechando la acidez de las letras de “Bailarina”, “Romix”, “Tu juego” y otros varios temas que quedaron después registrados en “Es mentira” (2002), su debut discográfico.

Desde esa creativa banda ‘de culto’ para treinañeros profesionales y artistas, hasta este furor pop de target pre-adolescente, Miranda! recorrió unos cuantos caminos. Ganó estabilidad, renombre y calidad escénica, pero a costa de dejar atrás también aquella frescura de los comienzos, a uno de sus integrantes originales [Bruno de Vicenti, al frente de la programación] y a ese público ‘artsy’ que los había seguido en sus inicios.
 
Juliana, la diva vocal del combo, es también quien llevará la voz cantante en esta entrevista, en la que la masividad, el fenómeno del ‘en vivo’ y los cambios del grupo son los tópicos que llevan la delantera.

¿Qué influyó para Miranda! haya pasado de ser una banda para gente de 30 con ganas de divertirse a un grupo que convoca con mucha fuerza al público adolescente?

  Yo creo que el público no ha cambiado, sino que ahora hay más gente que viene a vernos. Esto, en realidad, es lo que sucede con todos los grupos alternativos que después se convierten en populares. Si bien se ha sumado un gran número de gente gracias a la explosión radial que tuvimos con el tema “Don”, o que ahora los videos se pasan mucho más en TV, el público que nos seguía desde antes, esos a los que les gustaba el lado freak de Miranda!, o el costado kitsch, sigue estando. Les gustarán algunas cosas sí, y otras no. Pero siguen estando. Si bien es cierto que nosotros empezamos haciendonos los ‘raros’ y tocando en fiestas under, también es verdad que lo que siempre quisimos fue tocar para la mayor cantidad de gente posible. Y ahora está ocurriendo.
 
¿Y tener enfrente a chicos de 9 años y a gente de 20, cómo colabora con la comunicación desde el escenario?
Lo de los niños chiquitos es extraño realmente. La primera vez que vimos entre el público a tantos chicos fue en México y, a partir de ahí, siguieron viniendo. Es raro ver a tantos chicos cantando canciones que hablan de vivencias un poco más adultas quizás, con tintes sensuales y todo eso. Pero nosotros nunca hicimos una prescripción de quiénes tenían que escuchar nuestra música. Nuestros shows son como una fiesta, y como en cualquier festejo, mientras más gente haya, mejor.

Cuando salió “El disco de tu corazón” volvieron los más grandecitos. Esos ‘adolescentes’ de veintipico... [se ríe]. Ahí empezamos a ver la mezcla del público. Siempre ha pasado eso en la historia del rock... Los fans de la primera hora, cuando el grupo se hace más masivo, se enojan un poco. Y después van volviendo quizás...

¿La idea central de editar un disco de recopilación, como “El templo del pop”, fue darle a los fans nuevos la posibilidad de escuchar más las primeras canciones del grupo?

Sí, algo así. Lanzar este disco también fue como una celebración para nosotros, recorrer nuestra historia, hacer memoria, contraponer lo que hicimos antes con lo de ahora. También hicimos dos temas nuevos [“Chicas” y “Mi propia vida”] e incluímos una versión en vivo de “Otra vez” como para también mostrar cómo sonamos arriba de un escenario.

Más allá de los diferentes públicos, sus shows siguen manteniendo esa característica de ‘alegría’ y de evento especial. De hecho, los más chicos –como antes hacían los más grandes- van a los conciertos con un look muy ‘Miranda! style’...

 Así es. Con la aparición de Miranda! y de otros varios artistas de esta década que le dan importancia a la estética y que quieren decir algo diferente a ‘te amo’ o ‘basta de políticos’ en sus canciones, se abrió un espacio nuevo. Para mucha gente significó el poder hacer lo que cada uno quiere en los shows. A mí me encanta ver que la gente viene a un concierto y que, en lugar de estar mirándonos, está bailando. Yo iba a recitales en los ’90 y eso no pasaba. Uno iba a ‘ver’ un show, y no a bailar y a divertirse. Todo era muy estático.  

El histrionismo y la actitud teatral siempre estuvieron ligados a ustedes. Ahora están haciendo teatro [junto con Jorge Lanata, un célebre periodista argentino que lleva adelante una obra acerca de la realidad sociopolítica de este país]. ¿Qué tal va la experiencia?

¡Fantástico! Es increíble, como un sueño hecho realidad. Yo estudiaba teatro cuando era chica, y realmente me gusta mucho lo que se genera en ese ámbito. Es muy diferente a hacer recitales de rock. Hay otro cuidado, otra quietud. Si bien lo que nosotros hacemos dentro de esta obra es cantar y llevar adelante la parte musical, sentimos que cada tema es escuchado de principio a fin por el público, que se vive como algo más solemne porque el teatro tiene esa cualidad de respeto que no tienen los andamios de los recitales de rock.

Y cuando la experiencia teatral termine, ¿se viene otro disco de Miranda!?

Sí, seguramente será para el año próximo. No tenemos muy concreto el rumbo que seguiremos para el nuevo disco, pero ya estamos empezando a trabajar algunos temas en el estudio. Algunos son más latinos, otros más electro... no sabemos cuáles quedarán. Por ahora estamos disfrutando de actuar en vivo, y de haber cerrado el año ‘en casa’, teniendo la posibilidad de tocar y de actuar cada vez para más gente, ya sea en un recital de rock o en una obra de teatro. Nosotros creemos que Miranda! es un grupo de personas que se caracterizan por explorar siempre esos lugares ‘no obvios’, o no tradicionales. Y este momento nuestro es un ejemplo claro de eso.


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Miranda!: Una novela pop para adolescentes eternos

21 de Noviembre de 2008

- Valeria Agis, Buenos Aires


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Foto: Marcelo Setton

Hace unos cuantos años, cuando la década recién despuntaba, era común en Buenos Aires empezar o terminar el fin de semana en alguna de las muchas fiestas independientes que florecían en la ciudad. En cualquier bar, sala de teatro o de conciertos, la oferta de propuestas en vivo era variada y colorida, pero de ese intenso abanico musical un grupo se perfilaba como el favorito.

Sobre el escenario, este por entonces quinteto, convocaba al público más hip y alternativo de la escena local. Con su propuesta liviana, desprejuiciada, divertida y en la que primaba el ‘vale todo’ a la hora del show (desde una escenografía de cartón pintado hasta un cover de algún viejo éxito de telenovela), Miranda! era en aquellos tiempos el mejor antídoto contra la epidemia de un rock barrial y áspero, sin el menor atisbo de glamour, que dejaba a muchos afuera.

El fuerte del clan era, sin dudas, la constante invitación al baile y ese perfecto y sexualmente ambigüo contrapunto vocal de sus dos cantantes, Ale Sergi y Juliana Gattas. Ambos sacaban brillo a su histrionismo y pose escénica aprovechando la acidez de las letras de “Bailarina”, “Romix”, “Tu juego” y otros varios temas que quedaron después registrados en “Es mentira” (2002), su debut discográfico.

Desde esa creativa banda ‘de culto’ para treinañeros profesionales y artistas, hasta este furor pop de target pre-adolescente, Miranda! recorrió unos cuantos caminos. Ganó estabilidad, renombre y calidad escénica, pero a costa de dejar atrás también aquella frescura de los comienzos, a uno de sus integrantes originales [Bruno de Vicenti, al frente de la programación] y a ese público ‘artsy’ que los había seguido en sus inicios.
 
Juliana, la diva vocal del combo, es también quien llevará la voz cantante en esta entrevista, en la que la masividad, el fenómeno del ‘en vivo’ y los cambios del grupo son los tópicos que llevan la delantera.

¿Qué influyó para Miranda! haya pasado de ser una banda para gente de 30 con ganas de divertirse a un grupo que convoca con mucha fuerza al público adolescente?

  Yo creo que el público no ha cambiado, sino que ahora hay más gente que viene a vernos. Esto, en realidad, es lo que sucede con todos los grupos alternativos que después se convierten en populares. Si bien se ha sumado un gran número de gente gracias a la explosión radial que tuvimos con el tema “Don”, o que ahora los videos se pasan mucho más en TV, el público que nos seguía desde antes, esos a los que les gustaba el lado freak de Miranda!, o el costado kitsch, sigue estando. Les gustarán algunas cosas sí, y otras no. Pero siguen estando. Si bien es cierto que nosotros empezamos haciendonos los ‘raros’ y tocando en fiestas under, también es verdad que lo que siempre quisimos fue tocar para la mayor cantidad de gente posible. Y ahora está ocurriendo.
 
¿Y tener enfrente a chicos de 9 años y a gente de 20, cómo colabora con la comunicación desde el escenario?
Lo de los niños chiquitos es extraño realmente. La primera vez que vimos entre el público a tantos chicos fue en México y, a partir de ahí, siguieron viniendo. Es raro ver a tantos chicos cantando canciones que hablan de vivencias un poco más adultas quizás, con tintes sensuales y todo eso. Pero nosotros nunca hicimos una prescripción de quiénes tenían que escuchar nuestra música. Nuestros shows son como una fiesta, y como en cualquier festejo, mientras más gente haya, mejor.

Cuando salió “El disco de tu corazón” volvieron los más grandecitos. Esos ‘adolescentes’ de veintipico... [se ríe]. Ahí empezamos a ver la mezcla del público. Siempre ha pasado eso en la historia del rock... Los fans de la primera hora, cuando el grupo se hace más masivo, se enojan un poco. Y después van volviendo quizás...

¿La idea central de editar un disco de recopilación, como “El templo del pop”, fue darle a los fans nuevos la posibilidad de escuchar más las primeras canciones del grupo?

Sí, algo así. Lanzar este disco también fue como una celebración para nosotros, recorrer nuestra historia, hacer memoria, contraponer lo que hicimos antes con lo de ahora. También hicimos dos temas nuevos [“Chicas” y “Mi propia vida”] e incluímos una versión en vivo de “Otra vez” como para también mostrar cómo sonamos arriba de un escenario.

Más allá de los diferentes públicos, sus shows siguen manteniendo esa característica de ‘alegría’ y de evento especial. De hecho, los más chicos –como antes hacían los más grandes- van a los conciertos con un look muy ‘Miranda! style’...

 Así es. Con la aparición de Miranda! y de otros varios artistas de esta década que le dan importancia a la estética y que quieren decir algo diferente a ‘te amo’ o ‘basta de políticos’ en sus canciones, se abrió un espacio nuevo. Para mucha gente significó el poder hacer lo que cada uno quiere en los shows. A mí me encanta ver que la gente viene a un concierto y que, en lugar de estar mirándonos, está bailando. Yo iba a recitales en los ’90 y eso no pasaba. Uno iba a ‘ver’ un show, y no a bailar y a divertirse. Todo era muy estático.  

El histrionismo y la actitud teatral siempre estuvieron ligados a ustedes. Ahora están haciendo teatro [junto con Jorge Lanata, un célebre periodista argentino que lleva adelante una obra acerca de la realidad sociopolítica de este país]. ¿Qué tal va la experiencia?

¡Fantástico! Es increíble, como un sueño hecho realidad. Yo estudiaba teatro cuando era chica, y realmente me gusta mucho lo que se genera en ese ámbito. Es muy diferente a hacer recitales de rock. Hay otro cuidado, otra quietud. Si bien lo que nosotros hacemos dentro de esta obra es cantar y llevar adelante la parte musical, sentimos que cada tema es escuchado de principio a fin por el público, que se vive como algo más solemne porque el teatro tiene esa cualidad de respeto que no tienen los andamios de los recitales de rock.

Y cuando la experiencia teatral termine, ¿se viene otro disco de Miranda!?

Sí, seguramente será para el año próximo. No tenemos muy concreto el rumbo que seguiremos para el nuevo disco, pero ya estamos empezando a trabajar algunos temas en el estudio. Algunos son más latinos, otros más electro... no sabemos cuáles quedarán. Por ahora estamos disfrutando de actuar en vivo, y de haber cerrado el año ‘en casa’, teniendo la posibilidad de tocar y de actuar cada vez para más gente, ya sea en un recital de rock o en una obra de teatro. Nosotros creemos que Miranda! es un grupo de personas que se caracterizan por explorar siempre esos lugares ‘no obvios’, o no tradicionales. Y este momento nuestro es un ejemplo claro de eso.
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