
Photo by Pompi Gutnisky
Charly Alberti ha regresado de lleno a los escenarios.
Mientras abre la pesada puerta negra que
separa la agitación callejera de la plácida intimidad de su casa,
Charly Alberti saluda cálidamente con una sonrisa, y se disculpa
por el tono enmarañado de su voz, aquejada en los últimos días por
un incipiente resfrío otoñal.
Es la primera vez que el músico habla públicamente luego del torbellino "Me Verás Volver", el tour con el que Soda Stereo --la banda que él mismo inventó en los años 80 junto con Gustavo Cerati y Zeta Bosio-- decidió finalmente concretar ese deseo de oro, largamente acariciado por millones de fans de todo el continente: regresar a los escenarios.
La espectacular gira, montada al estilo de cualquier súper banda de nivel internacional, paseó al trío por nueve países y 22 shows en poco más de dos meses, y les concedió el renovado placer de volver a batir varios récords de público (sólo en la Argentina los vieron más de 500 mil personas). "Fue como vivir un sueño", reflexiona esta tarde, en la nívea comodidad de su casa. "Fue sumar un sueño más a todo lo que ya habíamos vivido en los años anteriores".
Pero el mega emprendimiento implicó también para Alberti poner en pausa su trabajo personal con su banda Mole, el ganador del Mejor Álbum Nuevo Artista de Rock en los recientes Premios Gardel (equivalente al Grammy argentino). Cuando Mole apenas sacaba el prometedor disco debut a nivel nacional, la ardiente noticia del retorno del power trío se filtró antes de tiempo en los medios del mundo.
Hoy, con Soda Stereo como un interrogante felizmente abierto en su carrera (se espera noticas de la publicación de un CD/DVD del histórico retorno), y con Mole, que integra junto con su hermano menor Andrés, a las puertas de un lanzamiento internacional, el baterista sabe que su larga etapa fuera de los escenarios quedó en el pasado.
Condiciones perfectas
"Fue acá, acá donde estoy sentado", arranca tranquilamente el relato. Con palabras simples, y con un radiante brillo en los ojos que se enciende una y otra vez a lo largo de la charla cuando habla de Soda, Alberti narra cómo se gestó, una tarde de octubre de 2006, en esta misma sala de paredes y sillones blancos donde ahora recuerda todo, el regreso más esperado del rock latinoamericano.
"Teníamos miles de propuestas para volver a tocar juntos. Pero recién en ese momento se daban las condiciones perfectas para hacerlo. Nosotros nos estábamos llevando mejor, nos veíamos mucho, teníamos buena onda. Hasta que un día vinieron acá los chicos (Cerati y Bosio) y dijimos: '¿Qué hacemos? Bueno, si nos llevamos bien y vemos que estamos cómodos con la vuelta, adelante'".
Esa decisión te obligó a rehacer los planes con Mole, y a manejar el lanzamiento del disco con una estrategia tal vez diferente a la que imaginabas como 'el regreso de Charly Alberti a la música'
Efectivamente. Nos afectó a todos de alguna manera, porque cada uno tenía hasta ese momento otra realidad. Yo dije: "Acabo de terminar el disco de Mole. Tengo que presentarlo. Si no lo hago, pierdo una banda y pierdo el trabajo de todo un álbum'". Gustavo expuso su necesidad de terminar la gira de "Ahí vamos", y Zeta estaba muy metido con sus programas de TV y radio. Pautamos entonces darnos medio año para los proyectos personales, y anunciar lo de Soda en julio de 2007. Pero la noticia se supo antes de lo previsto. Por eso Mole hizo cinco shows más bien íntimos, y después quedó en pausa hasta ahora.
¿Te sorprendió la buena repercusión que tuvo Mole, aún cuando casi no hubo tiempo para darle difusión?
Sí, la repercusión de Mole fue sorprendente. Primero, por la reacción del público. Y segundo, porque la compañía [Sony BMG], sabiendo del regreso de Soda Stereo, decidió no hacer un lanzamiento oficial. Entonces, no hubo publicidad de Mole. El disco estaba en la calle, sí, pero no había una sola publicidad que lo apoyara. Fue la discográfica la que decidió eso. "No es el año para lanzar Mole", dijeron. "Está bien que el álbum esté en venta, está bien que toquen en vivo. Pero no es el tiempo para que se lance esta banda".
La idea era que Mole 'se filtrara' de a poco en la gente. A mí eso me vino bien, porque yo quería volver a la música con una actitud anti arrogante. Funcionó el boca a boca, el público se enteró del grupo, escuchó los temas en internet y nos vino a ver. Ese testeo fue sumamente positivo. A mí me sirvió para decir: "¡Ey! Tengo una gran banda. Si en cinco shows sonamos así y traemos todo este público sin publicidad, el futuro luce muy bien. Mole es una promesa".
A Charly Alberti lo esperaba Soda; pero el resto de los miembros de Mole ¿cómo reaccionaron ante la decisión de dejar todo en stand by?
Ellos ya sabían que venía lo de Soda. Y yo tenía muchas ganas de hacerlo. Quería reencontrarme con mis amigos. Y así fue. El reencuentro con Gustavo y Zeta fue fabuloso.
¿Cuál es tu balance, hoy, del regreso de Soda Stereo?
Realmente, fue mágico. Primero, porque hacer una gira como la que hicimos, es algo que solo las grandes bandas del mundo hacen. Eso fue un gran gusto. Creo también que este Soda fue bastante mejor que el 'otro' Soda. Muchos se preguntaban cómo tres tipos que estuvieron tantos años separados estaban ahora haciendo un show diez veces mejor.
¿Qué pensaste la primera noche, cuando volvieron a subir al mismo escenario donde se habían despedido en 1997, y había otra vez miles de personas esperándolos?
Que todo es posible. Durante una década dijimos que no nos íbamos a juntar. Estábamos totalmente convencidos de que Soda nunca volvería. Y un día nos juntamos a hablar y fue mágico; ahí estaba esa energía de vuelta. Todos los problemas, todas las cosas a las que les teníamos miedo o pensábamos que podían pasar, no pasaron. Nos matamos de risa y, desde el primer ensayo, nos redescubrimos.
Más allá de los shows, de los números, de la alegría de volver a tocar, para mí, lo más importante fue haberme reencontrado en la amistad con mis dos compañeros de toda la vida. Eso deja las puertas abiertas para cualquier cosa. Y lo mejor, nos deja en paz a nosotros. Ahora ya no tenemos una deuda. Es como cuando uno está mucho tiempo con una novia, se separa, y después de muchos años se reencuentra y las cosas cierran impecables. Fue eso.
¿Y este 'noviazgo' con el que te reencontraste, cómo sigue?
La verdad, no tengo la menor idea de qué pasará con Soda en el futuro. Volvimos a tocar, sí, y volvimos a ser amigos. En los papeles, para mí ahora el proyecto es Mole. El día de mañana me puedo volver a cruzar con Gustavo y Zeta y nos podremos preguntar otra vez "¿Tocamos?". Probablemente lo hagamos. O quizás no lo hagamos nunca más en la vida.
Al día de hoy, no hay un plan. No hay un 'sí', pero tampoco hay un 'no'.
Es la primera vez que el músico habla públicamente luego del torbellino "Me Verás Volver", el tour con el que Soda Stereo --la banda que él mismo inventó en los años 80 junto con Gustavo Cerati y Zeta Bosio-- decidió finalmente concretar ese deseo de oro, largamente acariciado por millones de fans de todo el continente: regresar a los escenarios.
La espectacular gira, montada al estilo de cualquier súper banda de nivel internacional, paseó al trío por nueve países y 22 shows en poco más de dos meses, y les concedió el renovado placer de volver a batir varios récords de público (sólo en la Argentina los vieron más de 500 mil personas). "Fue como vivir un sueño", reflexiona esta tarde, en la nívea comodidad de su casa. "Fue sumar un sueño más a todo lo que ya habíamos vivido en los años anteriores".
Pero el mega emprendimiento implicó también para Alberti poner en pausa su trabajo personal con su banda Mole, el ganador del Mejor Álbum Nuevo Artista de Rock en los recientes Premios Gardel (equivalente al Grammy argentino). Cuando Mole apenas sacaba el prometedor disco debut a nivel nacional, la ardiente noticia del retorno del power trío se filtró antes de tiempo en los medios del mundo.
Hoy, con Soda Stereo como un interrogante felizmente abierto en su carrera (se espera noticas de la publicación de un CD/DVD del histórico retorno), y con Mole, que integra junto con su hermano menor Andrés, a las puertas de un lanzamiento internacional, el baterista sabe que su larga etapa fuera de los escenarios quedó en el pasado.
Condiciones perfectas
"Fue acá, acá donde estoy sentado", arranca tranquilamente el relato. Con palabras simples, y con un radiante brillo en los ojos que se enciende una y otra vez a lo largo de la charla cuando habla de Soda, Alberti narra cómo se gestó, una tarde de octubre de 2006, en esta misma sala de paredes y sillones blancos donde ahora recuerda todo, el regreso más esperado del rock latinoamericano.
"Teníamos miles de propuestas para volver a tocar juntos. Pero recién en ese momento se daban las condiciones perfectas para hacerlo. Nosotros nos estábamos llevando mejor, nos veíamos mucho, teníamos buena onda. Hasta que un día vinieron acá los chicos (Cerati y Bosio) y dijimos: '¿Qué hacemos? Bueno, si nos llevamos bien y vemos que estamos cómodos con la vuelta, adelante'".
Esa decisión te obligó a rehacer los planes con Mole, y a manejar el lanzamiento del disco con una estrategia tal vez diferente a la que imaginabas como 'el regreso de Charly Alberti a la música'
Efectivamente. Nos afectó a todos de alguna manera, porque cada uno tenía hasta ese momento otra realidad. Yo dije: "Acabo de terminar el disco de Mole. Tengo que presentarlo. Si no lo hago, pierdo una banda y pierdo el trabajo de todo un álbum'". Gustavo expuso su necesidad de terminar la gira de "Ahí vamos", y Zeta estaba muy metido con sus programas de TV y radio. Pautamos entonces darnos medio año para los proyectos personales, y anunciar lo de Soda en julio de 2007. Pero la noticia se supo antes de lo previsto. Por eso Mole hizo cinco shows más bien íntimos, y después quedó en pausa hasta ahora.
¿Te sorprendió la buena repercusión que tuvo Mole, aún cuando casi no hubo tiempo para darle difusión?
Sí, la repercusión de Mole fue sorprendente. Primero, por la reacción del público. Y segundo, porque la compañía [Sony BMG], sabiendo del regreso de Soda Stereo, decidió no hacer un lanzamiento oficial. Entonces, no hubo publicidad de Mole. El disco estaba en la calle, sí, pero no había una sola publicidad que lo apoyara. Fue la discográfica la que decidió eso. "No es el año para lanzar Mole", dijeron. "Está bien que el álbum esté en venta, está bien que toquen en vivo. Pero no es el tiempo para que se lance esta banda".
La idea era que Mole 'se filtrara' de a poco en la gente. A mí eso me vino bien, porque yo quería volver a la música con una actitud anti arrogante. Funcionó el boca a boca, el público se enteró del grupo, escuchó los temas en internet y nos vino a ver. Ese testeo fue sumamente positivo. A mí me sirvió para decir: "¡Ey! Tengo una gran banda. Si en cinco shows sonamos así y traemos todo este público sin publicidad, el futuro luce muy bien. Mole es una promesa".
A Charly Alberti lo esperaba Soda; pero el resto de los miembros de Mole ¿cómo reaccionaron ante la decisión de dejar todo en stand by?
Ellos ya sabían que venía lo de Soda. Y yo tenía muchas ganas de hacerlo. Quería reencontrarme con mis amigos. Y así fue. El reencuentro con Gustavo y Zeta fue fabuloso.
¿Cuál es tu balance, hoy, del regreso de Soda Stereo?
Realmente, fue mágico. Primero, porque hacer una gira como la que hicimos, es algo que solo las grandes bandas del mundo hacen. Eso fue un gran gusto. Creo también que este Soda fue bastante mejor que el 'otro' Soda. Muchos se preguntaban cómo tres tipos que estuvieron tantos años separados estaban ahora haciendo un show diez veces mejor.
¿Qué pensaste la primera noche, cuando volvieron a subir al mismo escenario donde se habían despedido en 1997, y había otra vez miles de personas esperándolos?
Que todo es posible. Durante una década dijimos que no nos íbamos a juntar. Estábamos totalmente convencidos de que Soda nunca volvería. Y un día nos juntamos a hablar y fue mágico; ahí estaba esa energía de vuelta. Todos los problemas, todas las cosas a las que les teníamos miedo o pensábamos que podían pasar, no pasaron. Nos matamos de risa y, desde el primer ensayo, nos redescubrimos.
Más allá de los shows, de los números, de la alegría de volver a tocar, para mí, lo más importante fue haberme reencontrado en la amistad con mis dos compañeros de toda la vida. Eso deja las puertas abiertas para cualquier cosa. Y lo mejor, nos deja en paz a nosotros. Ahora ya no tenemos una deuda. Es como cuando uno está mucho tiempo con una novia, se separa, y después de muchos años se reencuentra y las cosas cierran impecables. Fue eso.
¿Y este 'noviazgo' con el que te reencontraste, cómo sigue?
La verdad, no tengo la menor idea de qué pasará con Soda en el futuro. Volvimos a tocar, sí, y volvimos a ser amigos. En los papeles, para mí ahora el proyecto es Mole. El día de mañana me puedo volver a cruzar con Gustavo y Zeta y nos podremos preguntar otra vez "¿Tocamos?". Probablemente lo hagamos. O quizás no lo hagamos nunca más en la vida.
Al día de hoy, no hay un plan. No hay un 'sí', pero tampoco hay un 'no'.
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