
Nillo Flores
Fanático de los Rolling Stones, experto en
música francesa, defensor acérrimo de la cultura del disco --"Me
gusta tener el 'objeto CD', leer las letras de las canciones y ver
a quién se la dedican", dice--, Nillo Flores pasó también por una
radio de clásicos, otra de electrónica y programó soul y funk en
las playas uruguayas de Punta del Este. Pero lo suyo,
definitivamente, es el rock.
El actual musicalizador de FM Kabul --una estación de esencia rocker y alternativa en el 107.9 del dial de Buenos Aires-- arrancó trabajando en la célebre Rock & Pop, una emisora pionera en cuanto a estilo y personalidad, que marcó una época en los años 80, el momento de mayor florecimiento del rock local con el feliz retorno de la democracia.
Con esa premisa en mente, desde los inicios de FM Kabul en 2004, Nillo Flores se propone pasar música con una suerte de 'visión educativa' para el oyente, en un mercado castigado por la escacés de ediciones de buena parte de las novedades del rock y el indie mundial. "La idea es darle a la gente una guía de qué suena acá y qué suena en otras partes del mundo. Tratamos de formar a quien nos escucha".
¿Cómo se identifica un hit?
Es un entrenamiento el que uno hace para reconocer un hit. Después de mucho tiempo de trabajar en radio, cuando llega un disco nuevo uno lo escucha y ya sabe cuáles son los dos o tres temas que van a funcionar bien. Tiene que arrancar con una base ganchera [fuerte, que pegue] , que llame la atención, que se diferencie y que 'compre' al oyente antes del minuto de duración. Ese es un track para trabajar y repetir en radio.
Después, hay que estar atento a qué quiere el oyente local. En Argentina, el promedio de la población entre los 14 y los 45 años es bastante rockero, y tiene el oído acostumbrado. Eso quizás permite que las radios puedan programar mucha música que viene de mercados típicamente rockers, como Londres, o Nueva York.
Aquí, en los años 90 y comienzos de los 2000, la crisis económica y social generó una gran involución en la educación musical de la gente, a mi criterio. Se empezó a escuchar mucha música tropical y mucha electrónica, entonces había poco espacio para poner otros géneros. Igualmente, a la electrónica se subieron muchos artistas, latinos y del mundo, desde Lenny Kravitz hasta The Charlatans. Y el rock perdió una parte importante de su esencia.
Hoy en Latinoamérica es muy difícil tener acceso a muchos artistas o discos nuevos de Europa o Estados Unidos, porque los mercados están complicados y los sellos no editan mucho material de afuera. ¿Cómo influye esto en el trabajo de un musicalizador?
El acceso a la música que se tiene es mucho menor que el de años atrás, es cierto. En esta radio, por ejemplo, estamos suscriptos a muchas revistas internacionales, buscamos información en internet, y cualquiera que viaja al exterior vuelve con toda la música que puede. Eso suma mucho material bueno para trabajar.
Nos arreglamos así, para estar a la altura de cualquier estación de radio de una gran ciudad de Europa, o de Estados Unidos.
Hablábamos de la 'invasión electrónica' que hubo hace unos años. Ahora suena muy fuerte el reggaeton, por ejemplo. ¿Es difícil seguir proponiéndole rock al oyente?
Yo me mantengo fiel a lo que me gusta. Nuestro estilo en esta radio es rock, indie, pop y algo de electrónica. Lo ideal es poner también pequeños toques de otros estilos, como para airear al oyente y darle una personalidad a la emisora. La premisa es no pasar nada que no nos guste a nosotros, o que no cierre con el estilo que seguimos. Yo puedo programar The Streets, o Eminem, o Damian Marley, que no hacen rock específicamente, pero sin embargo son tipos que 'rockean', tienen actitud rocker. Eso es lo que nos importa. El resto de los géneros o estilos que están de moda, estarán muy bien, pero yo me mantengo al margen.
¿Cuáles son esos clásicos sin tiempo, que tienen que sonar en una radio de rock?
Mis íconos son The Rolling Stones, The Clash y hasta Bob Marley.
Tu playlist del momento...
Santogold "Say Aha", Ladytron "Burning Up", Sigur Ros "Vid Spilum Endalaust", The Raconteurs "Salute Your Solution", Bright Eyes "Hot Knives" y MGMT "Kids".
¿Y de Argentina o Sudamérica, que artistas incluirías en tu lista?
A nivel local, trato de apoyar lo más indie de la escena. Victoria Mil, El mató a un policía motorizado, Norma, Fantasmagoria [todas bandas alternativas argentinas] y varias más. En lo más clásico, Babasónicos sigue funcionando muy bien. Luis Alberto Spinetta también me gusta.
¿Qué cambió en la música desde los años 80, cuando empezaste a trabajar, hasta ahora?
Muchas cosas. En primer lugar, antes un disco duraba mucho tiempo; su vigencia era más larga. Hoy hay tanto material, que un álbum 'dura menos'; su vida útil es otra. Ahora existe la cultura del single y no de un disco entero. Es casi imposible que un chico de 20 años se detenga a escuchar todo un álbum, porque su aproximación a la música es diferente, es más rápida, más vertiginosa.
Otra cuestión es que, de los años 80 a los 2000, se acabaron los grandes héroes del rock. Quizás el último héroe fue Kurt Cobain. Pero falta ese carisma y esa fuerza que en otras décadas tenían las grandes bandas. La exigencia de sacar un disco por año es lo que está aniquilando a muchos artistas.
¿Cuál es la diferencia entre musicalizar en radio y en una disco o en una fiesta?
Es muy distinto. La radio permite armar climas diferentes: festivo, de amor, de juego, de lo que sea. En una fiesta, todo tiene que ser para arriba, con un groove siempre up, hay que agitar a la gente. En la radio se hace un bloque de música más tranquilo, y de ahí se va subiendo. O al revés. Hay muchas variables. También hay turnos diferentes; mañana, tarde y noche. No se puede poner un tema muy pesado a las 8 AM. Hay que crear climas que tengan que ver con el horario. A las 2 de la madrugada, uno es libre de poner lo que quiere, pero a las 12 del mediodía no. Yo disfruto más de la radio, que tiene contenido y es un arte. Todos los días hay que sorprenderse y sorprender a los oyentes. A mí me encanta trabajar los playlists 'a mano', de forma artesanal. Eso es lo que me da placer y me divierte.
Nillo Flores musicaliza en Buenos Aires las mañanas de FM Kabul 107.9. Para escucharla en vivo: www.fmkabul.com
El actual musicalizador de FM Kabul --una estación de esencia rocker y alternativa en el 107.9 del dial de Buenos Aires-- arrancó trabajando en la célebre Rock & Pop, una emisora pionera en cuanto a estilo y personalidad, que marcó una época en los años 80, el momento de mayor florecimiento del rock local con el feliz retorno de la democracia.
Con esa premisa en mente, desde los inicios de FM Kabul en 2004, Nillo Flores se propone pasar música con una suerte de 'visión educativa' para el oyente, en un mercado castigado por la escacés de ediciones de buena parte de las novedades del rock y el indie mundial. "La idea es darle a la gente una guía de qué suena acá y qué suena en otras partes del mundo. Tratamos de formar a quien nos escucha".
¿Cómo se identifica un hit?
Es un entrenamiento el que uno hace para reconocer un hit. Después de mucho tiempo de trabajar en radio, cuando llega un disco nuevo uno lo escucha y ya sabe cuáles son los dos o tres temas que van a funcionar bien. Tiene que arrancar con una base ganchera [fuerte, que pegue] , que llame la atención, que se diferencie y que 'compre' al oyente antes del minuto de duración. Ese es un track para trabajar y repetir en radio.
Después, hay que estar atento a qué quiere el oyente local. En Argentina, el promedio de la población entre los 14 y los 45 años es bastante rockero, y tiene el oído acostumbrado. Eso quizás permite que las radios puedan programar mucha música que viene de mercados típicamente rockers, como Londres, o Nueva York.
Aquí, en los años 90 y comienzos de los 2000, la crisis económica y social generó una gran involución en la educación musical de la gente, a mi criterio. Se empezó a escuchar mucha música tropical y mucha electrónica, entonces había poco espacio para poner otros géneros. Igualmente, a la electrónica se subieron muchos artistas, latinos y del mundo, desde Lenny Kravitz hasta The Charlatans. Y el rock perdió una parte importante de su esencia.
Hoy en Latinoamérica es muy difícil tener acceso a muchos artistas o discos nuevos de Europa o Estados Unidos, porque los mercados están complicados y los sellos no editan mucho material de afuera. ¿Cómo influye esto en el trabajo de un musicalizador?
El acceso a la música que se tiene es mucho menor que el de años atrás, es cierto. En esta radio, por ejemplo, estamos suscriptos a muchas revistas internacionales, buscamos información en internet, y cualquiera que viaja al exterior vuelve con toda la música que puede. Eso suma mucho material bueno para trabajar.
Nos arreglamos así, para estar a la altura de cualquier estación de radio de una gran ciudad de Europa, o de Estados Unidos.
Hablábamos de la 'invasión electrónica' que hubo hace unos años. Ahora suena muy fuerte el reggaeton, por ejemplo. ¿Es difícil seguir proponiéndole rock al oyente?
Yo me mantengo fiel a lo que me gusta. Nuestro estilo en esta radio es rock, indie, pop y algo de electrónica. Lo ideal es poner también pequeños toques de otros estilos, como para airear al oyente y darle una personalidad a la emisora. La premisa es no pasar nada que no nos guste a nosotros, o que no cierre con el estilo que seguimos. Yo puedo programar The Streets, o Eminem, o Damian Marley, que no hacen rock específicamente, pero sin embargo son tipos que 'rockean', tienen actitud rocker. Eso es lo que nos importa. El resto de los géneros o estilos que están de moda, estarán muy bien, pero yo me mantengo al margen.
¿Cuáles son esos clásicos sin tiempo, que tienen que sonar en una radio de rock?
Mis íconos son The Rolling Stones, The Clash y hasta Bob Marley.
Tu playlist del momento...
Santogold "Say Aha", Ladytron "Burning Up", Sigur Ros "Vid Spilum Endalaust", The Raconteurs "Salute Your Solution", Bright Eyes "Hot Knives" y MGMT "Kids".
¿Y de Argentina o Sudamérica, que artistas incluirías en tu lista?
A nivel local, trato de apoyar lo más indie de la escena. Victoria Mil, El mató a un policía motorizado, Norma, Fantasmagoria [todas bandas alternativas argentinas] y varias más. En lo más clásico, Babasónicos sigue funcionando muy bien. Luis Alberto Spinetta también me gusta.
¿Qué cambió en la música desde los años 80, cuando empezaste a trabajar, hasta ahora?
Muchas cosas. En primer lugar, antes un disco duraba mucho tiempo; su vigencia era más larga. Hoy hay tanto material, que un álbum 'dura menos'; su vida útil es otra. Ahora existe la cultura del single y no de un disco entero. Es casi imposible que un chico de 20 años se detenga a escuchar todo un álbum, porque su aproximación a la música es diferente, es más rápida, más vertiginosa.
Otra cuestión es que, de los años 80 a los 2000, se acabaron los grandes héroes del rock. Quizás el último héroe fue Kurt Cobain. Pero falta ese carisma y esa fuerza que en otras décadas tenían las grandes bandas. La exigencia de sacar un disco por año es lo que está aniquilando a muchos artistas.
¿Cuál es la diferencia entre musicalizar en radio y en una disco o en una fiesta?
Es muy distinto. La radio permite armar climas diferentes: festivo, de amor, de juego, de lo que sea. En una fiesta, todo tiene que ser para arriba, con un groove siempre up, hay que agitar a la gente. En la radio se hace un bloque de música más tranquilo, y de ahí se va subiendo. O al revés. Hay muchas variables. También hay turnos diferentes; mañana, tarde y noche. No se puede poner un tema muy pesado a las 8 AM. Hay que crear climas que tengan que ver con el horario. A las 2 de la madrugada, uno es libre de poner lo que quiere, pero a las 12 del mediodía no. Yo disfruto más de la radio, que tiene contenido y es un arte. Todos los días hay que sorprenderse y sorprender a los oyentes. A mí me encanta trabajar los playlists 'a mano', de forma artesanal. Eso es lo que me da placer y me divierte.
Nillo Flores musicaliza en Buenos Aires las mañanas de FM Kabul 107.9. Para escucharla en vivo: www.fmkabul.com
