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Corrientes globales

02 de Mayo de 2008

- Juan Mesa, Nueva York


musica/photos/stylus/25018-nortec_l.jpg

Fussible (frente) y Bostich presentan el "Tijuana Sound Machine".

En el escenario hay una o más personas trabajando intensamente en sus laptops como si se tratara de hackers descifrando códigos de manera urgente. Unos metros adelante algún músico toca un instrumento desconocido, que para muchos de los que están en el dance floor se trata de algo visto en libros o museos de antropología.

La imagen es posible en los cinco continentes. En algún festival de música o en un club nocturno. Se ha llegado para bailar los beats de electrónica, pero al final de la fiesta todo es especulación. ¿Esa fusión era mexicana, africana, gitana?

La movida responde a la era actual, cuando profundizar en lo local lleva a trascender globalmente, y la electrónica sirve como vehículo conductor.  

"Es hasta surrealista", dice Ramón Amezcua o Bostich, refiriéndose a las presentaciones que su colectivo ha hecho con bandas de música norteña de hasta 17 miembros. Bostich es parte del Nortec Collective, de Tijuana, de los pioneros en  incorporar música popular o regional en la electrónica de Latinoamérica.

El 6 de mayo, Nortec lanzará "Bostich+Fussible: Tijuana Sound Machine", expandiendo la lista de producciones de un movimiento que crece cada día, y con propuestas diversas, en toda Latinoamérica.

"Antes un grupo de electrónica en un concierto de rock era chiflado", dice asegurando que antes tampoco era imaginable la combinación de banda sinaloense con electrónica. "Ahora [el público] está más abierto".

Cuando todo vale

En marzo pasado, el grito de cumbia en un fondo de loops y beats abstractos retumbó en el club SOB's de Nueva York. Era la cuarta parada del U.S. tour de Zizek, un colectivo de Buenos Aires que se la jugó por experimentar con la popular cumbia villera, entre muchos sonidos, y que desde hace más de un año ha llenado un espacio en la escena nocturna bonaerense.

"Zizek no es solo cumbia. También es hip-hop, dubstep, Baltimore, reggaetón", dice Grant Dull o G-Love, un estadounidense instalado en Buenos Aires, y DJ residente de Zizek junto a Villa Diamante y Nim.  

La aparición de Zizek es uno de esos ejemplos de estar en el momento preciso, en el lugar indicado. La tragedia de la discoteca porteña Cromañón en 2004, cuando murieron 193 personas por causa del humo tóxico de un incendio, había dejado la vida nocturna en el limbo.

"Era difícil trabajar, hacer un mango (dinero), sonaba lo de siempre", recuerda Dull. Solo que en medio de la decepción, habían músicos experimentando con lo digital y de lleno con los mashups (combinación de dos canciones o sonidos provenientes de diferentes fuentes). "Y la cumbia fue algo tan fácil, que se podía usar como base", añade Dull.

El rápido ascenso de Zizek en Argentina tiene su raíz en la relación de los argentinos con la cumbia. "No fue tan difícil cuando empezamos porque ya habían  productores y en fiestas con gente más forward thinking la cumbia sonaba", dice Dull.

El suceso también ha permitido acercamientos con leyendas de la cumbia villera como Pablo Lezcano, cantante de la legendaria orquesta Damas Gratis, quien ya ha tocado sus sets con Zizek. De todos modos, el sonido se conserva underground y se la juega dentro de un ambiente que conserva prejuicios con la cumbia.

El tour por Estados Unidos  llegó casi al tiempo del lanzamiento "ZZK Sound Vol. 1: Cumbia digital"  una compilación de 17 canciones de diferentes artistas. La gira ha sido uno de los pasos para la proyección internacional que busca Zizek.

"Era el momento para esto. En la gira, la mitad del público era latino y la otra anglo. Queremos más fechas internacionales, desarrollar más el sonido y a los artistas".

Sonido global

En la víspera del lanzamiento de "Tijuana Sound Machine" (Nacional Records), Bostich hace un recuento de lo que ha sido el desarrollo de su música desde que el álbum "Tijuana Sessions Vol. 1" irrumpiera en el 2001.

"Es el mismo sonido de Nortec,  pero se puede notar la evolución con las nuevas canciones",  dice Bostich sobre el nuevo álbum.  "No están tan disfrazados los sonidos de banda sino que son más evidentes".

La evolución ha sido marcada por la experiencia que se ha conseguido en vivo con músicos de norteña como el acordeonista Juan Téllez o el bajista Luiz Elorza. "Nosotros emulábamos a la banda, pero con el tiempo ellos fueron los que siguieron a los sintetizadores".

Para la gira promocional en Estados Unidos en mayo, Bostich y Fussible (Pepe Mogt) estarán acompañados de cuatro músicos acústicos, suficiente para conseguir feeling de banda norteña. Y es que quizás solo se trate de una sensación. Así como Dull y los otros miembros de Zizek les cuesta poner un nombre al sonido que desarrollan debido a la diversidad musical que experimentan, Bostich considera --y basado en la recepción internacional-- que el sonido Nortec no se trata de algo 100% mexicano como para clasificarlo.

"Nortec no es tanto el mariachi con electrónica, suena a otras corrientes que ha tomado", dice Bostich. "Es como cuando he oído el tango electrónico. Puede decir que es de Argentina,  pero es global, lo puede bailar alguien en Japón, Europa o México".



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Corrientes globales

02 de Mayo de 2008

- Juan Mesa, Nueva York


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Fussible (frente) y Bostich presentan el "Tijuana Sound Machine".

En el escenario hay una o más personas trabajando intensamente en sus laptops como si se tratara de hackers descifrando códigos de manera urgente. Unos metros adelante algún músico toca un instrumento desconocido, que para muchos de los que están en el dance floor se trata de algo visto en libros o museos de antropología.

La imagen es posible en los cinco continentes. En algún festival de música o en un club nocturno. Se ha llegado para bailar los beats de electrónica, pero al final de la fiesta todo es especulación. ¿Esa fusión era mexicana, africana, gitana?

La movida responde a la era actual, cuando profundizar en lo local lleva a trascender globalmente, y la electrónica sirve como vehículo conductor.  

"Es hasta surrealista", dice Ramón Amezcua o Bostich, refiriéndose a las presentaciones que su colectivo ha hecho con bandas de música norteña de hasta 17 miembros. Bostich es parte del Nortec Collective, de Tijuana, de los pioneros en  incorporar música popular o regional en la electrónica de Latinoamérica.

El 6 de mayo, Nortec lanzará "Bostich+Fussible: Tijuana Sound Machine", expandiendo la lista de producciones de un movimiento que crece cada día, y con propuestas diversas, en toda Latinoamérica.

"Antes un grupo de electrónica en un concierto de rock era chiflado", dice asegurando que antes tampoco era imaginable la combinación de banda sinaloense con electrónica. "Ahora [el público] está más abierto".

Cuando todo vale

En marzo pasado, el grito de cumbia en un fondo de loops y beats abstractos retumbó en el club SOB's de Nueva York. Era la cuarta parada del U.S. tour de Zizek, un colectivo de Buenos Aires que se la jugó por experimentar con la popular cumbia villera, entre muchos sonidos, y que desde hace más de un año ha llenado un espacio en la escena nocturna bonaerense.

"Zizek no es solo cumbia. También es hip-hop, dubstep, Baltimore, reggaetón", dice Grant Dull o G-Love, un estadounidense instalado en Buenos Aires, y DJ residente de Zizek junto a Villa Diamante y Nim.  

La aparición de Zizek es uno de esos ejemplos de estar en el momento preciso, en el lugar indicado. La tragedia de la discoteca porteña Cromañón en 2004, cuando murieron 193 personas por causa del humo tóxico de un incendio, había dejado la vida nocturna en el limbo.

"Era difícil trabajar, hacer un mango (dinero), sonaba lo de siempre", recuerda Dull. Solo que en medio de la decepción, habían músicos experimentando con lo digital y de lleno con los mashups (combinación de dos canciones o sonidos provenientes de diferentes fuentes). "Y la cumbia fue algo tan fácil, que se podía usar como base", añade Dull.

El rápido ascenso de Zizek en Argentina tiene su raíz en la relación de los argentinos con la cumbia. "No fue tan difícil cuando empezamos porque ya habían  productores y en fiestas con gente más forward thinking la cumbia sonaba", dice Dull.

El suceso también ha permitido acercamientos con leyendas de la cumbia villera como Pablo Lezcano, cantante de la legendaria orquesta Damas Gratis, quien ya ha tocado sus sets con Zizek. De todos modos, el sonido se conserva underground y se la juega dentro de un ambiente que conserva prejuicios con la cumbia.

El tour por Estados Unidos  llegó casi al tiempo del lanzamiento "ZZK Sound Vol. 1: Cumbia digital"  una compilación de 17 canciones de diferentes artistas. La gira ha sido uno de los pasos para la proyección internacional que busca Zizek.

"Era el momento para esto. En la gira, la mitad del público era latino y la otra anglo. Queremos más fechas internacionales, desarrollar más el sonido y a los artistas".

Sonido global

En la víspera del lanzamiento de "Tijuana Sound Machine" (Nacional Records), Bostich hace un recuento de lo que ha sido el desarrollo de su música desde que el álbum "Tijuana Sessions Vol. 1" irrumpiera en el 2001.

"Es el mismo sonido de Nortec,  pero se puede notar la evolución con las nuevas canciones",  dice Bostich sobre el nuevo álbum.  "No están tan disfrazados los sonidos de banda sino que son más evidentes".

La evolución ha sido marcada por la experiencia que se ha conseguido en vivo con músicos de norteña como el acordeonista Juan Téllez o el bajista Luiz Elorza. "Nosotros emulábamos a la banda, pero con el tiempo ellos fueron los que siguieron a los sintetizadores".

Para la gira promocional en Estados Unidos en mayo, Bostich y Fussible (Pepe Mogt) estarán acompañados de cuatro músicos acústicos, suficiente para conseguir feeling de banda norteña. Y es que quizás solo se trate de una sensación. Así como Dull y los otros miembros de Zizek les cuesta poner un nombre al sonido que desarrollan debido a la diversidad musical que experimentan, Bostich considera --y basado en la recepción internacional-- que el sonido Nortec no se trata de algo 100% mexicano como para clasificarlo.

"Nortec no es tanto el mariachi con electrónica, suena a otras corrientes que ha tomado", dice Bostich. "Es como cuando he oído el tango electrónico. Puede decir que es de Argentina,  pero es global, lo puede bailar alguien en Japón, Europa o México".
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