- Valeria Agis, Buenos Aires

Scott Weiland.
Lugar: Club Ciudad de Buenos Aires (Argentina)
Fecha: 15 de octubre de 2008
Fue una noche en la que no hizo falta nada más. Cada hit, cada buen
momento, cada sólido retazo de la obra de
Stone Temple
Pilots estuvieron presentes sobre el escenenario del Club
Ciudad de Buenos Aires, en el exclusivo y fugaz paso por Sudamérica
de la formación liderada por Scott Weiland, que cerró con
contundencia el festival Pepsi Music --uno de los mayores eventos
de música que se realizan anualmente en esta ciudad-.
La presentación del grupo californiano, que se reencontró en mayo
pasado luego de una interrupción de cinco años, compensó al fin las
enormes expectativas de miles de fans latinoamericanos, quienes no
habían tenido hasta ahora la oportunidad de sumergirse en la
experiencia 'en vivo' de una de las bandas emblemáticas del sonido
rock de los años 90. Más aún; el show en la capital argentina fue
la única fecha sudamericana mantenida en la agenda del 'Reunion
Tour 2008' del cuarteto, que en un principio también incluía
presentaciones en Brasil y Chile.
Con bastante fidelidad a ese cuidado setlist que ya sonó en Los
Ángeles, Chicago, Detroit, Las Vegas y los más de 50 puntos ya
concretados en la gira hasta el momento, los STP abrieron haciendo
sonar "Big Empty", ese salvaje y melancólico clásico de su segundo
álbum, "Purple", de 1994.
"Siempre quisimos venir al sur, a estas Américas", fue apenas
la primera de una larga cadena de frases y agradecimientos del
cantante, que durante la hora y media de show ratificó la
contundencia de su enorme personalidad escénica y brindó un
esmerado performance –callando las especulaciones de algunos
cuantos, dudosos acerca de su estado artístico--.
"Big Bang Baby", "Lady Picture Show", "Lounge Fly",
"Crackerman" y "Sour Girl" –-un corte del disco "Nro. 4", inspirado
en la ruptura amorosa de Weiland con quien fuera su primera
esposa-- abrieron paso para, ya promediando el set, arremeter con
un vendaval de hits. Entonces los tres seguidos, sin pausa ni
respiro ni recuperación para el público (a esta altura ya
'ametrallado' de clásicos) se escucharon "Creep", "Plush" e
"Interstate Love Song", con la banda en su punto máximo, sostenida
por la fuerza de Dean DeLeo en las guitarras, que, en esta nueva
etapa del clan hasta se permite jugar e improvisar sobre algunos
temas, matizando con nuevos colores esos viejos clásicos
inolvidables.
En el cierre, con el vocalista vestido de gaucho –-inusual tributo
a las pampas argentinas--, brillaron "Sex Type Thing" y "Dead &
Bloated", prácticamente un homenaje a "Core", aquel primer álbum
que no sólo representó para ellos el comienzo de una era con
enormes altos y atroces bajos, sino también dejó tatuada en la
memoria auditiva de miles de fans una verdadera banda sonora de la
década pasada.
Más allá de algunos iniciales temores que rondaron hacia el
comienzo de la velada [Scott Weiland arribó al estadio apenas 5
minutos antes de salir al escenario], el show resultó, de principio
a fin, lo que todos querían: la merecida celebración de una banda
que, 16 años después de ese primer disco, se dio el gusto de
'debutar' en Sudamérica.
Stone Temple Pilots 'debuta' en Sudamérica
20 de Octubre de 2008
- Valeria Agis, Buenos Aires

Scott Weiland.
Lugar: Club Ciudad de Buenos Aires (Argentina)
Fecha: 15 de octubre de 2008
Fue una noche en la que no hizo falta nada más. Cada hit, cada buen momento, cada sólido retazo de la obra de
Stone Temple Pilots estuvieron presentes sobre el escenenario del Club Ciudad de Buenos Aires, en el exclusivo y fugaz paso por Sudamérica de la formación liderada por Scott Weiland, que cerró con contundencia el festival Pepsi Music --uno de los mayores eventos de música que se realizan anualmente en esta ciudad-.
La presentación del grupo californiano, que se reencontró en mayo pasado luego de una interrupción de cinco años, compensó al fin las enormes expectativas de miles de fans latinoamericanos, quienes no habían tenido hasta ahora la oportunidad de sumergirse en la experiencia 'en vivo' de una de las bandas emblemáticas del sonido rock de los años 90. Más aún; el show en la capital argentina fue la única fecha sudamericana mantenida en la agenda del 'Reunion Tour 2008' del cuarteto, que en un principio también incluía presentaciones en Brasil y Chile.
Con bastante fidelidad a ese cuidado setlist que ya sonó en Los Ángeles, Chicago, Detroit, Las Vegas y los más de 50 puntos ya concretados en la gira hasta el momento, los STP abrieron haciendo sonar "Big Empty", ese salvaje y melancólico clásico de su segundo álbum, "Purple", de 1994.
"Siempre quisimos venir al sur, a estas Américas", fue apenas la primera de una larga cadena de frases y agradecimientos del cantante, que durante la hora y media de show ratificó la contundencia de su enorme personalidad escénica y brindó un esmerado performance –callando las especulaciones de algunos cuantos, dudosos acerca de su estado artístico--.
"Big Bang Baby", "Lady Picture Show", "Lounge Fly", "Crackerman" y "Sour Girl" –-un corte del disco "Nro. 4", inspirado en la ruptura amorosa de Weiland con quien fuera su primera esposa-- abrieron paso para, ya promediando el set, arremeter con un vendaval de hits. Entonces los tres seguidos, sin pausa ni respiro ni recuperación para el público (a esta altura ya 'ametrallado' de clásicos) se escucharon "Creep", "Plush" e "Interstate Love Song", con la banda en su punto máximo, sostenida por la fuerza de Dean DeLeo en las guitarras, que, en esta nueva etapa del clan hasta se permite jugar e improvisar sobre algunos temas, matizando con nuevos colores esos viejos clásicos inolvidables.
En el cierre, con el vocalista vestido de gaucho –-inusual tributo a las pampas argentinas--, brillaron "Sex Type Thing" y "Dead & Bloated", prácticamente un homenaje a "Core", aquel primer álbum que no sólo representó para ellos el comienzo de una era con enormes altos y atroces bajos, sino también dejó tatuada en la memoria auditiva de miles de fans una verdadera banda sonora de la década pasada.
Más allá de algunos iniciales temores que rondaron hacia el comienzo de la velada [Scott Weiland arribó al estadio apenas 5 minutos antes de salir al escenario], el show resultó, de principio a fin, lo que todos querían: la merecida celebración de una banda que, 16 años después de ese primer disco, se dio el gusto de 'debutar' en Sudamérica.