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Beck sin energías

16 de Octubre de 2008

- M. Tye Comer, Nueva York


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Beck.

Lugar: Nueva York (United Palace)
Fecha: 10 de Octubre

Beck
está cansado. No es una crítica a su reciente trabajo, tampoco a su actual lugar en la cultura popular. Todavía es fuerte en esos campos. No, Beck está agotado emocional y fisicamente del exigente juego de las giras, algo que ha venido realizando por los pasados 15 años.

Ya no está el greñudo hermano funk-soul que entusiásticamente comandaba el escenario con pasos finos y raros objetos en la tarima (¿alguien recuerda el sopla hojas de mediados de los 90s?). Ahora, Beck Hansen es un greñudo de 38 años y padre de dos que parece sentir que la vida en la ruta se ha puesto más penosa, y menos gratificante.

De hecho, Beck ha amenazado que su actual recorrido por el mundo con su álbum 11 "Modern Guilt", puede ser su último. Si eso es verdad, entonces decidió irse con...no un quejido precisamente, pero ciertamente que no se trata de un estallido memorable uno puede esperar de un hombre cuyas pasadas giras han tenidor intérpretes disfrazados y show de marionetas en vivo.

La tenue energía de Beck fue palpable desde el minuto que junto a su banda de cuatro subió al escasamente decorado escenerio del United Palace el viernes (10 de octubre) para el último de tres conciertos agotados en Nueva York. Iluminado por viejos refrectores de estudio cinematigráfico, Beck se metió en su colección de canciones para consentir la audiencia.

Aunque hits como "Devil's Haircut", "Loser" y "Nausea" puso la audiencia en sus pies, el cantante tocó con una conducta desconectada para no ser tan duros. Siéndolo, lucía verdaderamente aburrido. El contacto visual con la audiencia pareciía un esfuerzo, y no hubo bromas de ningún tipo. Beck apenas pronunció palabras entre las canciones, decidiendo que la música hiciera toda la labor.

Por fortuna las canciones tienen mucho que decir. Como el artista, el concierto fue un choque estimulante de épocas e influencias. Las tonadas de rock sesentero ("Gamma Ray", "Chemtrails") fueron seguidas por candenciosos electro-rap jams ("Hell Yes", "Novacane"). Híbridos movidos ("Where It's At", "Nicotine & Gravy") le dieron paso a las acústicas baladas sombrías ("The Golden Age", "Lost Cause"). Un cover sorpresa de la pieza maestra de ambient-rock de Brian Eno "Here Come the Warm Jets" tuvo su lugar en el set.

La banda tocó cada canción impecablemente, elevando su energía a medida que la cortina gigante detrás de ellos saltaba a la vista, con los dibujos más hipnóticos en cada canción. Y cuando Beck llegó al climax con la sección funky que incluyó himnos como "Mixed Bizness" y "E-Pro", una fiesta total emergió en la audiencia. Solo que fue desafortunado ver que los invitados la pasaban mejor que el anfitrión.  

Pocos artistas pueden presumir de un cuerpo de trabajo tan ecléctico, original e influencial. Eso, por su cuenta, hizo que la última aparición de Beck en Nueva York justificara el pago del boleto. Pero con un currículo como uno de los intérpretes más dinámicos en concierto, es imposible no desear que hubiera puesto un poco más de juerga a su bolsa de trucos.  




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Beck sin energías

16 de Octubre de 2008

- M. Tye Comer, Nueva York


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Beck.

Lugar: Nueva York (United Palace)
Fecha: 10 de Octubre

Beck
está cansado. No es una crítica a su reciente trabajo, tampoco a su actual lugar en la cultura popular. Todavía es fuerte en esos campos. No, Beck está agotado emocional y fisicamente del exigente juego de las giras, algo que ha venido realizando por los pasados 15 años.

Ya no está el greñudo hermano funk-soul que entusiásticamente comandaba el escenario con pasos finos y raros objetos en la tarima (¿alguien recuerda el sopla hojas de mediados de los 90s?). Ahora, Beck Hansen es un greñudo de 38 años y padre de dos que parece sentir que la vida en la ruta se ha puesto más penosa, y menos gratificante.

De hecho, Beck ha amenazado que su actual recorrido por el mundo con su álbum 11 "Modern Guilt", puede ser su último. Si eso es verdad, entonces decidió irse con...no un quejido precisamente, pero ciertamente que no se trata de un estallido memorable uno puede esperar de un hombre cuyas pasadas giras han tenidor intérpretes disfrazados y show de marionetas en vivo.

La tenue energía de Beck fue palpable desde el minuto que junto a su banda de cuatro subió al escasamente decorado escenerio del United Palace el viernes (10 de octubre) para el último de tres conciertos agotados en Nueva York. Iluminado por viejos refrectores de estudio cinematigráfico, Beck se metió en su colección de canciones para consentir la audiencia.

Aunque hits como "Devil's Haircut", "Loser" y "Nausea" puso la audiencia en sus pies, el cantante tocó con una conducta desconectada para no ser tan duros. Siéndolo, lucía verdaderamente aburrido. El contacto visual con la audiencia pareciía un esfuerzo, y no hubo bromas de ningún tipo. Beck apenas pronunció palabras entre las canciones, decidiendo que la música hiciera toda la labor.

Por fortuna las canciones tienen mucho que decir. Como el artista, el concierto fue un choque estimulante de épocas e influencias. Las tonadas de rock sesentero ("Gamma Ray", "Chemtrails") fueron seguidas por candenciosos electro-rap jams ("Hell Yes", "Novacane"). Híbridos movidos ("Where It's At", "Nicotine & Gravy") le dieron paso a las acústicas baladas sombrías ("The Golden Age", "Lost Cause"). Un cover sorpresa de la pieza maestra de ambient-rock de Brian Eno "Here Come the Warm Jets" tuvo su lugar en el set.

La banda tocó cada canción impecablemente, elevando su energía a medida que la cortina gigante detrás de ellos saltaba a la vista, con los dibujos más hipnóticos en cada canción. Y cuando Beck llegó al climax con la sección funky que incluyó himnos como "Mixed Bizness" y "E-Pro", una fiesta total emergió en la audiencia. Solo que fue desafortunado ver que los invitados la pasaban mejor que el anfitrión.  

Pocos artistas pueden presumir de un cuerpo de trabajo tan ecléctico, original e influencial. Eso, por su cuenta, hizo que la última aparición de Beck en Nueva York justificara el pago del boleto. Pero con un currículo como uno de los intérpretes más dinámicos en concierto, es imposible no desear que hubiera puesto un poco más de juerga a su bolsa de trucos.  

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