
Fito Páez.
Lugar: Knight Concert Hall del Adrienne
Arsht Center, Miami.
Fecha: 19 de septiembre de 2008.
Fito Páez trajo a Miami su nuevo y osado riesgo: demostrar que lo suyo hace tiempo rebasó el liderazgo del rock latinoamericano, que puede hacer que una misma audiencia abrace en un mismo encuentro música clásica, jazz, rock, baladas románticas, un son cubano y de paso una interpretación a capella. Una osadía que un artista como él, amante de los riesgos, puede darse el lujo de realizar.
Pasados quince minutos de las ocho de la noche, el astro argentino se apareció en el escenario vestido de negro rigoroso y se sentó en el piano de cola para interpretar "Nocturno en sol". El tema, uno de los dos instrumentales del nuevo CD "Rodolfo", fue recibido con una ovación de pie por los más de dos mil asistentes en el Knight Concert Hall del Adrienne Arsht Center de Miami.
Entre gritos de "Te amo Fito", el homenajeado con el Grammy de la Presidencia de este año, saludó a la audiencia y se aseguró de saludar incluso a las partes más lejanas al escenario: "¿Cómo están allá arriba? ¡Gracias por estar acá", manifestó.
Continuó su presentación con "11 y 20", seguido por "Tumbas de la gloria", desatando euforia y lágrimas en los asistentes. Ambos temas están incluidos en el álbum grandes canciones, que actualmente promociona su sello discográfico Sony BMG.
"Pasé tanto tiempo tocando acompañado con mi banda, que está bueno un cambio y venir ahora solo", afirmó. Pero aclaró que no estaba tan sólo, pues con él se presentaría un grupo de amigos invitados. Con la primera, María Vitalia interpretó, entre otros, "Pétalo de sal". Más adelante con Javier García, cantó "La despedida", tema en el que hubo un algún tropezón con la afinación, pero el público estaba tan emocionado que no se dio por enterado. Lo mismo pasó con "Lágrimas negra", que fue recompensada con una ovación de pie, quizás por la sorpresa de recibir este gran clásico cubano, en medio de una presentación de temas propios del ídolo argentino.
Por los insistentes "Te amo Fito" del público , el rosarino bromeó: "Chicas un respiro, que no puedo con todas" y fue alternando su enorme inventario de éxitos como "Abre", "Un vestido y un amor" y "La rueda mágica", entre otros.
Nuevamente de regreso al formato de música instrumental, Páez invitó al escenario al músico y compositor cubano Alfredo Triff, cuyo álbum "Vibrations" fue considerado entre los diez mejores en Billboard.com en el 2001. Juntos interpretaron "Waltz for Marguie", la pieza que el rosarino compuso a su pequeña hija Margarita, fruto de su relación con la actriz Romina Ricci.
Mario Domm, del grupo Camila, fue el cuarto invitado. La mancuerna funcionó muy bien y el público los recompensó con una sonora ovación. De la balada pop siguió una transición hacia el puro rock. En este punto, Fito dejó por primera vez el piano, se armó de una guitarra eléctrica y, junto a otro guitarrista invitado, interpretó un par de temas de rock, pero esta vez el volumen de los instrumentos sobrepasó el de su voz, robándole fuerza a esta parte del set.
Cuando habían pasado dos horas y diez minutos, el cantautor y también director de cine agasajó al público con "A rodar mi vida", canción que fue coreada prácticamente por todo el auditorio. Tras el alegre estribillo de "Ciao hasta mañana", salió del escenario.
Por unos seis minutos la audiencia comenzó a corear su nombre y a cantarle porras a la usanza argentina. Y cuando los fans ya se estaban a punto de cansarse, regresó para plantarse justo a la mitad de la tarima y cantar a capella "Yo vengo a ofrecer mi corazón". Tras recibir otra ovación de pie, invitó al escenario a Alejandro Sanz con quien presentó solamente un tema: "Tu sonrisa inolvidable".
Nuevamente en solitario, cantó "Dar es dar", y "Mariposa Tecknicolor". Entonces regresaron al escenario sus invitados de la noche: juntos saludaron a una apasionada concurrencia que no dejaba de aplaudir. Fito Páez había cantado por 2.25 horas, pero su público hubiera podido escucharlo mucho más.
Fecha: 19 de septiembre de 2008.
Fito Páez trajo a Miami su nuevo y osado riesgo: demostrar que lo suyo hace tiempo rebasó el liderazgo del rock latinoamericano, que puede hacer que una misma audiencia abrace en un mismo encuentro música clásica, jazz, rock, baladas románticas, un son cubano y de paso una interpretación a capella. Una osadía que un artista como él, amante de los riesgos, puede darse el lujo de realizar.
Pasados quince minutos de las ocho de la noche, el astro argentino se apareció en el escenario vestido de negro rigoroso y se sentó en el piano de cola para interpretar "Nocturno en sol". El tema, uno de los dos instrumentales del nuevo CD "Rodolfo", fue recibido con una ovación de pie por los más de dos mil asistentes en el Knight Concert Hall del Adrienne Arsht Center de Miami.
Entre gritos de "Te amo Fito", el homenajeado con el Grammy de la Presidencia de este año, saludó a la audiencia y se aseguró de saludar incluso a las partes más lejanas al escenario: "¿Cómo están allá arriba? ¡Gracias por estar acá", manifestó.
Continuó su presentación con "11 y 20", seguido por "Tumbas de la gloria", desatando euforia y lágrimas en los asistentes. Ambos temas están incluidos en el álbum grandes canciones, que actualmente promociona su sello discográfico Sony BMG.
"Pasé tanto tiempo tocando acompañado con mi banda, que está bueno un cambio y venir ahora solo", afirmó. Pero aclaró que no estaba tan sólo, pues con él se presentaría un grupo de amigos invitados. Con la primera, María Vitalia interpretó, entre otros, "Pétalo de sal". Más adelante con Javier García, cantó "La despedida", tema en el que hubo un algún tropezón con la afinación, pero el público estaba tan emocionado que no se dio por enterado. Lo mismo pasó con "Lágrimas negra", que fue recompensada con una ovación de pie, quizás por la sorpresa de recibir este gran clásico cubano, en medio de una presentación de temas propios del ídolo argentino.
Por los insistentes "Te amo Fito" del público , el rosarino bromeó: "Chicas un respiro, que no puedo con todas" y fue alternando su enorme inventario de éxitos como "Abre", "Un vestido y un amor" y "La rueda mágica", entre otros.
Nuevamente de regreso al formato de música instrumental, Páez invitó al escenario al músico y compositor cubano Alfredo Triff, cuyo álbum "Vibrations" fue considerado entre los diez mejores en Billboard.com en el 2001. Juntos interpretaron "Waltz for Marguie", la pieza que el rosarino compuso a su pequeña hija Margarita, fruto de su relación con la actriz Romina Ricci.
Mario Domm, del grupo Camila, fue el cuarto invitado. La mancuerna funcionó muy bien y el público los recompensó con una sonora ovación. De la balada pop siguió una transición hacia el puro rock. En este punto, Fito dejó por primera vez el piano, se armó de una guitarra eléctrica y, junto a otro guitarrista invitado, interpretó un par de temas de rock, pero esta vez el volumen de los instrumentos sobrepasó el de su voz, robándole fuerza a esta parte del set.
Cuando habían pasado dos horas y diez minutos, el cantautor y también director de cine agasajó al público con "A rodar mi vida", canción que fue coreada prácticamente por todo el auditorio. Tras el alegre estribillo de "Ciao hasta mañana", salió del escenario.
Por unos seis minutos la audiencia comenzó a corear su nombre y a cantarle porras a la usanza argentina. Y cuando los fans ya se estaban a punto de cansarse, regresó para plantarse justo a la mitad de la tarima y cantar a capella "Yo vengo a ofrecer mi corazón". Tras recibir otra ovación de pie, invitó al escenario a Alejandro Sanz con quien presentó solamente un tema: "Tu sonrisa inolvidable".
Nuevamente en solitario, cantó "Dar es dar", y "Mariposa Tecknicolor". Entonces regresaron al escenario sus invitados de la noche: juntos saludaron a una apasionada concurrencia que no dejaba de aplaudir. Fito Páez había cantado por 2.25 horas, pero su público hubiera podido escucharlo mucho más.
