- Ian Malinow, San Juan, Puerto Rico
Lugar: Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, San Juan, Puerto
Rico
Sábado, 1 de noviembre del 2008
No es la primera vez que el cantautor y guitarrista catalán
Joan Manuel Serrat se presenta ante un público boricua, lo toma de
la mano y se lo lleva a pasear por un mundo surreal de vivencias
cotidianas, viajes filosóficos e idiosincracias hispanas a través
de su música.
Desde los años ‘70s, Serrat le ha cantado odas a la vida, al amor y
a la justicia social en la isla en numerosas ocasiones y el público
puertorriqueño lo ha adoptado como uno de los suyos. Cada vez que
el carismático poeta español pisa un escenario en Puerto Rico, el
público queda hipnotizado, como si fuera la primera vez que los
visita. La catársis del público es tanta que genera una nube
melancólica en el aire y, entre intercambios de silencio sepulcral
y fuertes aplausos y gritos, todos parecen vivir una experiencia
musical nunca antes vista.
Y esto fue lo que ocurrió durante el concierto de Serrat en el
Centro de Bellas Artes en Santurce como parte de su “Gira en
América 2008”.
Para esta ocasion, Serrat estaba acompañado de su inseparable
pianista y arreglista Richard Miralles, su guitarra, una modesta
pantalla de fondo y una botella de champán.
La velada resultó ser una llena de emotivos momentos y de
interludios marcados por lluvias de risas gracias al joie de vivre
y a las historias humorísticas contadas por el artista.
Durante más de dos horas, Serrat pasó revista de sus
éxitos tales como “De vez en cuando la vida”, “Tu nombre me sabe a
hierba” y “Mediterráneo”, el clásico tema que celebra la muerte y
rinde tributo a sus raíces europeas.
También hubo canciones favoritas que tocaron al público como
pompas de jabón, congelándolo de emoción. Y esta vez fueron
“Disculpe el señor”, “Para la libertad”, “Fiesta” y “Penélope” las
que se robaron más aplausos de los más de 2,000 fans que asistieron
al show.
Entre los momentos más emotivos se destacaron la
interpretación del poema de Antonio Machado, “Cantares”, en la que
la audiencia cantó el coro con Serrat, y la de “Esos locos
bajitos”, canción dedicada a los padres y niños del mundo que
siempre logra sacarle lágrimas a muchos en el público.
Aunque la música de Serrat es entendida de manera diferente por
quien la escuche, el mensaje de su trabajo como artista y como ser
humano es tan claro como el agua – hay que vivir la vida como si
hoy fuese el última día que vamos a vivir.
Para él, “La vida no es otra cosa que un viaje, y uno tiene que
tratar de que ese viaje sea uno largo y lleno de aventuras. Uno no
se puede tomar la vida muy en serio. Hay que vivir y seguir
haciendo caminos.”
La poesía de Serrat suaviza el alma, hacen crecer el
espíritu y fortalecen el conocimiento. Sus canciones también nos
dan alegría y tristeza, coraje y paz, pero sobre todo, una razón de
vivir. Si la historia nos enseña algo, es que Serrat lleva más de
40 años haciendo caminos al andar con su música, caminos que muchos
han querido pisar.
Joan Manuel Serrat: "Mediterráneo" para el Caribe
06 de Noviembre de 2008
- Ian Malinow, San Juan, Puerto Rico
Lugar: Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, San Juan, Puerto Rico
Sábado, 1 de noviembre del 2008
No es la primera vez que el cantautor y guitarrista catalán Joan Manuel Serrat se presenta ante un público boricua, lo toma de la mano y se lo lleva a pasear por un mundo surreal de vivencias cotidianas, viajes filosóficos e idiosincracias hispanas a través de su música.
Desde los años ‘70s, Serrat le ha cantado odas a la vida, al amor y a la justicia social en la isla en numerosas ocasiones y el público puertorriqueño lo ha adoptado como uno de los suyos. Cada vez que el carismático poeta español pisa un escenario en Puerto Rico, el público queda hipnotizado, como si fuera la primera vez que los visita. La catársis del público es tanta que genera una nube melancólica en el aire y, entre intercambios de silencio sepulcral y fuertes aplausos y gritos, todos parecen vivir una experiencia musical nunca antes vista.
Y esto fue lo que ocurrió durante el concierto de Serrat en el Centro de Bellas Artes en Santurce como parte de su “Gira en América 2008”.
Para esta ocasion, Serrat estaba acompañado de su inseparable pianista y arreglista Richard Miralles, su guitarra, una modesta pantalla de fondo y una botella de champán.
La velada resultó ser una llena de emotivos momentos y de interludios marcados por lluvias de risas gracias al joie de vivre y a las historias humorísticas contadas por el artista.
Durante más de dos horas, Serrat pasó revista de sus éxitos tales como “De vez en cuando la vida”, “Tu nombre me sabe a hierba” y “Mediterráneo”, el clásico tema que celebra la muerte y rinde tributo a sus raíces europeas.
También hubo canciones favoritas que tocaron al público como pompas de jabón, congelándolo de emoción. Y esta vez fueron “Disculpe el señor”, “Para la libertad”, “Fiesta” y “Penélope” las que se robaron más aplausos de los más de 2,000 fans que asistieron al show.
Entre los momentos más emotivos se destacaron la interpretación del poema de Antonio Machado, “Cantares”, en la que la audiencia cantó el coro con Serrat, y la de “Esos locos bajitos”, canción dedicada a los padres y niños del mundo que siempre logra sacarle lágrimas a muchos en el público.
Aunque la música de Serrat es entendida de manera diferente por quien la escuche, el mensaje de su trabajo como artista y como ser humano es tan claro como el agua – hay que vivir la vida como si hoy fuese el última día que vamos a vivir.
Para él, “La vida no es otra cosa que un viaje, y uno tiene que tratar de que ese viaje sea uno largo y lleno de aventuras. Uno no se puede tomar la vida muy en serio. Hay que vivir y seguir haciendo caminos.”
La poesía de Serrat suaviza el alma, hacen crecer el espíritu y fortalecen el conocimiento. Sus canciones también nos dan alegría y tristeza, coraje y paz, pero sobre todo, una razón de vivir. Si la historia nos enseña algo, es que Serrat lleva más de 40 años haciendo caminos al andar con su música, caminos que muchos han querido pisar.