
George Michael
Lugar: Anaheim, California (Honda
Center)
Fecha: 27 de junio de 2008
Rara vez un artista sonríe a lo largo de un show, pero George Michael --en su primer recital en Estados Unidos en 17 años-- tuvo ese gesto feliz de gato que ha comido un canario durante su presentación del 27 de junio en Anaheim, California.
En un punto, el inglés dijo, "cada noche del tour, he conocido lo absolutamente afortunado que soy". Y lo es, especialmente si se tiene en cuenta que su último gran sencillo en Estados Unidos fue "Freedom 90", casi dos décadas atrás.
Los 10.000 fans en el Honda Center fue una mezcla de mujeres envejecidas que se hicieron seguidoras de Michael durante la era wham!, y hombres gay, que tal vez se unieron al lote cuando el cantante 'salió del closet' a finales de los 90, después de una redada sexual. Pese a que el hombre en el escenario era una multimillonaria estrella del pop, había la sensación de que Michael era un subestimado en el medio de su regreso.
Ese sentimiento fue reforzado por su comentario a mitad de camino: "Esto", dijo señalando el elaborado set, "me costó todo el dinero que el tour hará. No estoy aquí por el dinero. Estoy aquí por ustedes". Se podía sentir que la audiencia apoyaba con todo para que tuviera éxito. Y en gran parte lo consiguió.
En estos días de tímidos rockeros "indie", Michael hace parte de una especie moribunda: un verdadero animador y consumado showman. Durante sus canciones uptempo, el inglés acechó el inmenso escenario, bailando y aplaudiendo. Se paró frente a la colosal pantalla de video, que a la manera verdadera de Michael, presentó frecuentemente imágenes de mujeres hermosas, incluyendo las tristemente celebres súpermodelos 90, la estrella burlesque Dita Von Teese y prostitutas de la zona roja de Amsterdan.
Con su banda rodeándolo en una tárima de tres pisos y acompañado por seis coristas, Michael cantó tantas canciones poco conocidas como sus principales hits. La aún contemporánea "Everything She Wants" fue una de las destacadas. La baladas también estuvieron en abundancia --algunos dirán que fueron muchas--.
Mientras que Michael ha sido conocido por tonadas movidas como "Faith", que abrió el segundo set, el artista también es un baladista consagrado. Pareció que saboreaba sentarse y concentrarse en cantar bajo, y hubo momentos en los que fue intrascendente. "Father Figure" fue especialmente memorable, y su versión del clásico de Nina Simone "Feeling good" tuvo gracia y fue conmovedora, sin mencionar lo apropiado de la letra ("It’s a new dawn, it’s a new day, it’s a new life for me / es un nuevo amanecer, es un nuevo día, es una nueva vida para mí). Su versión jazzera del clásico de Police "Roxanne" le dio un giro creativo.
La voz de Michael ha perdido algo de su flexibilidad, pero cuando estuvo en los medios, fue tan elástica como nunca había sido. De todos modos, el concierto de más de dos horas pudo beneficiarse de un mejor ritmo; muchas canciones lentas fueron apiladas una tras otra cuando la audiencia lucía lista para bailar.
Estas estuvieron también listas por su familiaridad. Contras las reglas de los conciertos de rock, Michael abrió con una reciente y menos conocida canción "Fast Love". El británico se emocionó cuando la audiencia respondió cantando y la alentó frecuentemente. El público cantó cada palabra de "Careless Whispers", pero Michael buscó momentos con los fans cantando cuando parecía que no sabían las letras del todo bien. Cuando los dos estuvieron en la misma página, el momento fue eléctrico.
Después de cantar un pedazo remezclado de "I'm Your Man", se detuvo y convenció a la audiencia; "Here we go -- here's the real thing / Aquí vamos, aquí va la cosa real", y esta respondió de manera amable, animando. De ahí que estuviera sonriendo.
Fecha: 27 de junio de 2008
Rara vez un artista sonríe a lo largo de un show, pero George Michael --en su primer recital en Estados Unidos en 17 años-- tuvo ese gesto feliz de gato que ha comido un canario durante su presentación del 27 de junio en Anaheim, California.
En un punto, el inglés dijo, "cada noche del tour, he conocido lo absolutamente afortunado que soy". Y lo es, especialmente si se tiene en cuenta que su último gran sencillo en Estados Unidos fue "Freedom 90", casi dos décadas atrás.
Los 10.000 fans en el Honda Center fue una mezcla de mujeres envejecidas que se hicieron seguidoras de Michael durante la era wham!, y hombres gay, que tal vez se unieron al lote cuando el cantante 'salió del closet' a finales de los 90, después de una redada sexual. Pese a que el hombre en el escenario era una multimillonaria estrella del pop, había la sensación de que Michael era un subestimado en el medio de su regreso.
Ese sentimiento fue reforzado por su comentario a mitad de camino: "Esto", dijo señalando el elaborado set, "me costó todo el dinero que el tour hará. No estoy aquí por el dinero. Estoy aquí por ustedes". Se podía sentir que la audiencia apoyaba con todo para que tuviera éxito. Y en gran parte lo consiguió.
En estos días de tímidos rockeros "indie", Michael hace parte de una especie moribunda: un verdadero animador y consumado showman. Durante sus canciones uptempo, el inglés acechó el inmenso escenario, bailando y aplaudiendo. Se paró frente a la colosal pantalla de video, que a la manera verdadera de Michael, presentó frecuentemente imágenes de mujeres hermosas, incluyendo las tristemente celebres súpermodelos 90, la estrella burlesque Dita Von Teese y prostitutas de la zona roja de Amsterdan.
Con su banda rodeándolo en una tárima de tres pisos y acompañado por seis coristas, Michael cantó tantas canciones poco conocidas como sus principales hits. La aún contemporánea "Everything She Wants" fue una de las destacadas. La baladas también estuvieron en abundancia --algunos dirán que fueron muchas--.
Mientras que Michael ha sido conocido por tonadas movidas como "Faith", que abrió el segundo set, el artista también es un baladista consagrado. Pareció que saboreaba sentarse y concentrarse en cantar bajo, y hubo momentos en los que fue intrascendente. "Father Figure" fue especialmente memorable, y su versión del clásico de Nina Simone "Feeling good" tuvo gracia y fue conmovedora, sin mencionar lo apropiado de la letra ("It’s a new dawn, it’s a new day, it’s a new life for me / es un nuevo amanecer, es un nuevo día, es una nueva vida para mí). Su versión jazzera del clásico de Police "Roxanne" le dio un giro creativo.
La voz de Michael ha perdido algo de su flexibilidad, pero cuando estuvo en los medios, fue tan elástica como nunca había sido. De todos modos, el concierto de más de dos horas pudo beneficiarse de un mejor ritmo; muchas canciones lentas fueron apiladas una tras otra cuando la audiencia lucía lista para bailar.
Estas estuvieron también listas por su familiaridad. Contras las reglas de los conciertos de rock, Michael abrió con una reciente y menos conocida canción "Fast Love". El británico se emocionó cuando la audiencia respondió cantando y la alentó frecuentemente. El público cantó cada palabra de "Careless Whispers", pero Michael buscó momentos con los fans cantando cuando parecía que no sabían las letras del todo bien. Cuando los dos estuvieron en la misma página, el momento fue eléctrico.
Después de cantar un pedazo remezclado de "I'm Your Man", se detuvo y convenció a la audiencia; "Here we go -- here's the real thing / Aquí vamos, aquí va la cosa real", y esta respondió de manera amable, animando. De ahí que estuviera sonriendo.
