
Los Fabulosos Cadillacs
Lugar: Buenos Aires
Fecha: 1 de julio de 2008
Hace un frío poco piadoso en este atardecer de julio, pleno invierno en el sur del mundo, día ideal para quedarse en casa. Y sin embargo allí están todos, son miles, gente abrigada de pies a cabeza, de todas las edades, esos que esperaron seis años para verlos juntos otra vez.
El sueño se cumplirá a las 6.30 en punto de la tarde, cuando el sol ya se ha puesto en Buenos Aires y el cielo se muestra totalmente oscuro, marcando el clima ideal para un concierto al aire libre. Recién entonces, ellos, Los Fabulosos Cadillacs, una de esas bandas antológicas de la escena latinoamericana de fines de los 80, se suben al escenario montado en las inmediaciones del barrio capitalino de Palermo para inaugurar, oficialmente, su regreso a las tablas.
Elegantes, maduros, a simple vista más juntos que en las últimas apariciones que se recuerdan del grupo, Vicentico, Sr. Flavio y el resto de la troupe, ponen primera y arremeten, durante 40 minutos, con un show gratuito que convocó a miles de almas para este puntapié inicial de la gira de retorno "Yo te avisé", que incluirá cerca de 50 presentaciones en todo el continente y España, más la edición de un nuevo disco de estudio, sucesor de "La marcha del golazo solitario" (1999).
Con una larga intro súper ska, una referencia fiel al sonido más puro que los distinguió del resto de las bandas de su época, LFC da inicio a este concierto 'sorpresa' (había sido anunciado apenas horas antes a través de su sitio en internet) y suena un clásico: "Manuel Santillán, el león". Sólo allí las luces se encienden, enceguecen al público, que aúlla de euforia, y el grupo en pleno queda al descubierto, con un Vicentico tan sonriente como pocas veces antes se lo ha visto, con Flavio Cianciarullo como una base de lujo en el bajo, con los míticos Sergio Rotman y Dany Lozano en los vientos, y con la inclusión de los nuevos Matías V -en guitarra- y José Bale en percusión, posición tradicionalmente ocupada por Gerardo 'Toto' Rotblat, quien falleció en abril pasado a causa de una enfermedad pulmonar.
El vértigo no da tregua en el pequeño pero poderosísimo show. "Mi novia se cayó en un pozo ciego", "Demasiada presión", "Siguiendo la luna" y "Mal bicho" se suceden sin respiro, matizados por la magia del reencuentro y por el fenomenal sonido 'años 2000' que el clan propone en esta nueva etapa, una especial fusión de rock, ska, espíritu salsero y electrónica. "Esto es más que una alegría", dice el frontman, enamorado de su audiencia. "Esto es más que todo. Un placer y un lujo estar con ustedes".
La noche, un delicioso adelanto de lo que comenzará el 5 de noviembre en México y culminará el 12 de diciembre en el porteño Estadio River Plate, cierra con un estreno, "La luz del ritmo" -un tema inédito que conformará, seguramente, la nueva producción - y con un himno Fabuloso: "El Satánico Doctor Cadillac", grabado en 1989, ese cuyo estribillo reza imparablemente 'Los Cadillacs tocando para vos, los Cadillacs tocando para vos', casi un mantra perfecto para esta auspiciosa velada de regreso.
Fecha: 1 de julio de 2008
Hace un frío poco piadoso en este atardecer de julio, pleno invierno en el sur del mundo, día ideal para quedarse en casa. Y sin embargo allí están todos, son miles, gente abrigada de pies a cabeza, de todas las edades, esos que esperaron seis años para verlos juntos otra vez.
El sueño se cumplirá a las 6.30 en punto de la tarde, cuando el sol ya se ha puesto en Buenos Aires y el cielo se muestra totalmente oscuro, marcando el clima ideal para un concierto al aire libre. Recién entonces, ellos, Los Fabulosos Cadillacs, una de esas bandas antológicas de la escena latinoamericana de fines de los 80, se suben al escenario montado en las inmediaciones del barrio capitalino de Palermo para inaugurar, oficialmente, su regreso a las tablas.
Elegantes, maduros, a simple vista más juntos que en las últimas apariciones que se recuerdan del grupo, Vicentico, Sr. Flavio y el resto de la troupe, ponen primera y arremeten, durante 40 minutos, con un show gratuito que convocó a miles de almas para este puntapié inicial de la gira de retorno "Yo te avisé", que incluirá cerca de 50 presentaciones en todo el continente y España, más la edición de un nuevo disco de estudio, sucesor de "La marcha del golazo solitario" (1999).
Con una larga intro súper ska, una referencia fiel al sonido más puro que los distinguió del resto de las bandas de su época, LFC da inicio a este concierto 'sorpresa' (había sido anunciado apenas horas antes a través de su sitio en internet) y suena un clásico: "Manuel Santillán, el león". Sólo allí las luces se encienden, enceguecen al público, que aúlla de euforia, y el grupo en pleno queda al descubierto, con un Vicentico tan sonriente como pocas veces antes se lo ha visto, con Flavio Cianciarullo como una base de lujo en el bajo, con los míticos Sergio Rotman y Dany Lozano en los vientos, y con la inclusión de los nuevos Matías V -en guitarra- y José Bale en percusión, posición tradicionalmente ocupada por Gerardo 'Toto' Rotblat, quien falleció en abril pasado a causa de una enfermedad pulmonar.
El vértigo no da tregua en el pequeño pero poderosísimo show. "Mi novia se cayó en un pozo ciego", "Demasiada presión", "Siguiendo la luna" y "Mal bicho" se suceden sin respiro, matizados por la magia del reencuentro y por el fenomenal sonido 'años 2000' que el clan propone en esta nueva etapa, una especial fusión de rock, ska, espíritu salsero y electrónica. "Esto es más que una alegría", dice el frontman, enamorado de su audiencia. "Esto es más que todo. Un placer y un lujo estar con ustedes".
La noche, un delicioso adelanto de lo que comenzará el 5 de noviembre en México y culminará el 12 de diciembre en el porteño Estadio River Plate, cierra con un estreno, "La luz del ritmo" -un tema inédito que conformará, seguramente, la nueva producción - y con un himno Fabuloso: "El Satánico Doctor Cadillac", grabado en 1989, ese cuyo estribillo reza imparablemente 'Los Cadillacs tocando para vos, los Cadillacs tocando para vos', casi un mantra perfecto para esta auspiciosa velada de regreso.
