
The Cure
Lugar: Madison Square Garden de Nueva
York
Fecha: 21 de Junio de 2008
Como te diría cualquier fan, The Cure tiene dos caras. Una cara es la de una estrafalaria, icónica banda pop cuya destreza componiendo tiernos éxitos radiales, poco convencionales, los convirtió en los preferidos del crossover de la escena pre rock alternativo y grunge. La otra cara es la de un camada prototipo del post punk, cuyas tristes canciones de angustia, pena y toda la miseria le han permitido al líder Robert Smith reinar por casi 30 años como el indiscutido Rey del Rock Gótico.
Pero una cosa que no tiene The Cure es crisis de identidad. Smith y compañía saben que su pan tiene suficiente mantequilla en ambos lados, de modo que no sorprende que partes iguales de luz y oscuridad fueran traídas a Nueva York el 20 y 21 de junio durante el final de su gira Cure 4.
En el primer show --una presentación sold out en el Madison Square Garden- el grupo demostró su fuerza de monstruo de los arena concerts en que se convirtió a mediados de los 80. Ante una casa llena, la banda ofreció una maratón de 35 canciones de éxitos clásicos y nuevos tracks de su próximo 13vo. álbum de estudio (fechado para septiembre).
La mayoría de los grandes líderes de banda -Bono, por ejemplo- son efectivos debido a la bravuconería divo-del-rock y un buen talento añejo. Relativamente, el greñoso Smith parece más como un juglar de corte del rock alternativo que uno de sus reyes. Durante el show, él fue de un lado para otro del escenario (cuando no estaba parado estático tras el micrófono), y a menudo olvidó la letra de sus más grandes éxitos y entre canciones balbuceó incoherentemente. Mientras más torpe aparecía sobre el escenario, mejor respondía la multitud. Y por casi tres horas en el Garden, Smith tuvo a la fuerte audiencia de 17.000 comiendo de sus excéntricas manos.
Luego de un opening típicamente sombrío, rápidamente la banda saltó a su lado más claro, acurrucando las melodías animadas y favoritas del público como "Friday I'm in Love" y "Just Like Heaven" con nuevos sencillos discordantes como "The Only One". Mientras ocasionalmente el grupo ofreció un material más oscuro --la siniestra "Prayers for Rain" fue algo destacado al comienzo- la banda mayormente tocó ante un público que realmente estaba con ganas de fiestear.
Pero el grupo tenía un plan de juego diferente para su show final, en el más íntimo Radio City Music Hall. Mientras que el show en el Madison fue diseñado para atraer a -inclusive- el oyente más casual de Cure, mucho del show en Radio City parecía enfocado a entusiasmar a los súper fans. Luego de adormecer a la audiencia con el son "Adagio for Strings" de Samuel Barber, la banda deambuló por un set más sombrío y lento que se apartó de los singles y mayormente se apoyó en los álbumes de cortes oscuros y lados B.
Aunque la banda trató de añadirle un aire de tensión a su presentación, algo de estrés derivó de elementos más allá de la música. El guitarrista Porl Thompson -quien conduce muchas de las melodías de la banda ahora que Cure toca sin un tecladista- estuvo plagado con problemas de sonido, un hecho que molestó claramente y distrajo en algunas ocasiones a Smith.
Pero donde había estado un melancólico rey del dolor durante el opening set de 24 canciones, Smith reapareció con su lado más jovial para el primer encore de la banda. Luego de lanzarse con el nuevo sencillo "Freakshow", Smith bailó torpemente con el bajista Simon Gallup -en un movida rock star poco usual-, escalando las famosas escaleras laterales del Radio City hasta el balcón donde le cantó a los fans en los asientos "baratos".
La onda alegre continuó con joyas animadas como "Close to Me" y "Why Can't I Be You" y una segunda vuelta al escenario que consistió de los primeros clásicos punk como "10:15 Saturday Night" y "Killing An Arab", que puso de manifiesto el nuevo poder de Cure como una banda de cuatro integrantes.
La banda volvió al punto de partida y concluyó su concierto de tres horas con una versión siniestra de "A Forest" y la rareza aun no lanzada "Forever", dejando a la multitud con una deliciosa nota. Aunque cada una de las presentaciones de la banda en Nueva York tuvo sus méritos, simplemente fue un caso de no haber sido suficiente. Al final, la total experiencia Cure solamente podía conseguirse asistiendo a ambos shows --algo que los fans más devotos de la banda planeaban hacer desde el comienzo.
Fecha: 21 de Junio de 2008
Como te diría cualquier fan, The Cure tiene dos caras. Una cara es la de una estrafalaria, icónica banda pop cuya destreza componiendo tiernos éxitos radiales, poco convencionales, los convirtió en los preferidos del crossover de la escena pre rock alternativo y grunge. La otra cara es la de un camada prototipo del post punk, cuyas tristes canciones de angustia, pena y toda la miseria le han permitido al líder Robert Smith reinar por casi 30 años como el indiscutido Rey del Rock Gótico.
Pero una cosa que no tiene The Cure es crisis de identidad. Smith y compañía saben que su pan tiene suficiente mantequilla en ambos lados, de modo que no sorprende que partes iguales de luz y oscuridad fueran traídas a Nueva York el 20 y 21 de junio durante el final de su gira Cure 4.
En el primer show --una presentación sold out en el Madison Square Garden- el grupo demostró su fuerza de monstruo de los arena concerts en que se convirtió a mediados de los 80. Ante una casa llena, la banda ofreció una maratón de 35 canciones de éxitos clásicos y nuevos tracks de su próximo 13vo. álbum de estudio (fechado para septiembre).
La mayoría de los grandes líderes de banda -Bono, por ejemplo- son efectivos debido a la bravuconería divo-del-rock y un buen talento añejo. Relativamente, el greñoso Smith parece más como un juglar de corte del rock alternativo que uno de sus reyes. Durante el show, él fue de un lado para otro del escenario (cuando no estaba parado estático tras el micrófono), y a menudo olvidó la letra de sus más grandes éxitos y entre canciones balbuceó incoherentemente. Mientras más torpe aparecía sobre el escenario, mejor respondía la multitud. Y por casi tres horas en el Garden, Smith tuvo a la fuerte audiencia de 17.000 comiendo de sus excéntricas manos.
Luego de un opening típicamente sombrío, rápidamente la banda saltó a su lado más claro, acurrucando las melodías animadas y favoritas del público como "Friday I'm in Love" y "Just Like Heaven" con nuevos sencillos discordantes como "The Only One". Mientras ocasionalmente el grupo ofreció un material más oscuro --la siniestra "Prayers for Rain" fue algo destacado al comienzo- la banda mayormente tocó ante un público que realmente estaba con ganas de fiestear.
Pero el grupo tenía un plan de juego diferente para su show final, en el más íntimo Radio City Music Hall. Mientras que el show en el Madison fue diseñado para atraer a -inclusive- el oyente más casual de Cure, mucho del show en Radio City parecía enfocado a entusiasmar a los súper fans. Luego de adormecer a la audiencia con el son "Adagio for Strings" de Samuel Barber, la banda deambuló por un set más sombrío y lento que se apartó de los singles y mayormente se apoyó en los álbumes de cortes oscuros y lados B.
Aunque la banda trató de añadirle un aire de tensión a su presentación, algo de estrés derivó de elementos más allá de la música. El guitarrista Porl Thompson -quien conduce muchas de las melodías de la banda ahora que Cure toca sin un tecladista- estuvo plagado con problemas de sonido, un hecho que molestó claramente y distrajo en algunas ocasiones a Smith.
Pero donde había estado un melancólico rey del dolor durante el opening set de 24 canciones, Smith reapareció con su lado más jovial para el primer encore de la banda. Luego de lanzarse con el nuevo sencillo "Freakshow", Smith bailó torpemente con el bajista Simon Gallup -en un movida rock star poco usual-, escalando las famosas escaleras laterales del Radio City hasta el balcón donde le cantó a los fans en los asientos "baratos".
La onda alegre continuó con joyas animadas como "Close to Me" y "Why Can't I Be You" y una segunda vuelta al escenario que consistió de los primeros clásicos punk como "10:15 Saturday Night" y "Killing An Arab", que puso de manifiesto el nuevo poder de Cure como una banda de cuatro integrantes.
La banda volvió al punto de partida y concluyó su concierto de tres horas con una versión siniestra de "A Forest" y la rareza aun no lanzada "Forever", dejando a la multitud con una deliciosa nota. Aunque cada una de las presentaciones de la banda en Nueva York tuvo sus méritos, simplemente fue un caso de no haber sido suficiente. Al final, la total experiencia Cure solamente podía conseguirse asistiendo a ambos shows --algo que los fans más devotos de la banda planeaban hacer desde el comienzo.
