Mejor Canción Regional Mexicana ("Estos Celos"),
Mejor Album de Música Ranchera
Productor: Joan Sebástián
Sello: Sony BMG Latin
El álbum en el que la disquera no creía, según palabras textuales
de Joan Sebástian, autor de todos los temas, es ahora uno de los
más importantes de los 79 grabados por Vicente Fernández, y está
destinado a convertirse en un material indispensable en el catalogo
del entorno ranchero. Dos viejos lobos de la música regional
mexicana unieron sus talentos para dar vida a "Para Siempre", el
material que ha colocado al popular Charro de Huentitan en los
cuernos de la luna, tal y como en sus mejores épocas. Las canciones
de amor predominan en esta producción, con poderosas melodías como
la que da título a la placa, la única canción donde la relación
sentimental sale avante, mientras que "Un millón de primaveras" y
"El último beso" son tiernas y a la vez desgarradoras
súplicas.
El disco es un trabajo redondo donde la voz de Don Chente se
escucha segura, potente, dulce, y alegre. Por otro lado, el
lenguaje del pueblo es una herramienta de la que Sebástian echa
mano con singular naturalidad.
"Podrás pensar que estoy zafado y bien perdido de remate", reza la
esperanzadora "Amor sin cuenta". En "Adorado Tormento" a ritmo del
clásico "chun tata", escuchamos a un desesperado enamorado cantar:
"No me importa si meto la pata, yo le voy a llevar serenata". Tras
los primeros acordes de "El último de la fila" el mismo Sebástian
le solicita a Fernández: "Cántasela tú mi Chente, dile que mi alma
no miente".
Guitarras, trompetas, violines y algunas incorporaciones de
acordeón, son suficientes para que el mariachi suene en este álbum
en su justa dimensión, acompañando a un Chente que cuando llega el
turno de "Estos celos", nos regala una de sus mejores
interpretaciones, así como en la sensual "Niña hechicera". La
estocada final está a cargo de "El Chofer", canción en la que al
igual que José Alfredo Jiménez y su "Caballo Blanco", Fernández
recorre gustoso la república mexicana "Desde Laredo hasta
Michoacán". Difícil no sonreír con un simpático tema que bien
pudiera haber sido incluido a mitad del disco para darle más
temprano ese giro alegre, en fin, realmente es poco lo que se le
puede reclamar a una producción que perdurará por mucho tiempo en
la memoria colectiva, por no decir que lo hará "Para Siempre".--
Joel Brito
Vicente Fernández: "Para Siempre"
03 de Noviembre de 2008
Mejor Canción Regional Mexicana ("Estos Celos"), Mejor Album de Música Ranchera
Productor: Joan Sebástián
Sello: Sony BMG Latin
El álbum en el que la disquera no creía, según palabras textuales de Joan Sebástian, autor de todos los temas, es ahora uno de los más importantes de los 79 grabados por Vicente Fernández, y está destinado a convertirse en un material indispensable en el catalogo del entorno ranchero. Dos viejos lobos de la música regional mexicana unieron sus talentos para dar vida a "Para Siempre", el material que ha colocado al popular Charro de Huentitan en los cuernos de la luna, tal y como en sus mejores épocas. Las canciones de amor predominan en esta producción, con poderosas melodías como la que da título a la placa, la única canción donde la relación sentimental sale avante, mientras que "Un millón de primaveras" y "El último beso" son tiernas y a la vez desgarradoras súplicas.
El disco es un trabajo redondo donde la voz de Don Chente se escucha segura, potente, dulce, y alegre. Por otro lado, el lenguaje del pueblo es una herramienta de la que Sebástian echa mano con singular naturalidad.
"Podrás pensar que estoy zafado y bien perdido de remate", reza la esperanzadora "Amor sin cuenta". En "Adorado Tormento" a ritmo del clásico "chun tata", escuchamos a un desesperado enamorado cantar: "No me importa si meto la pata, yo le voy a llevar serenata". Tras los primeros acordes de "El último de la fila" el mismo Sebástian le solicita a Fernández: "Cántasela tú mi Chente, dile que mi alma no miente".
Guitarras, trompetas, violines y algunas incorporaciones de acordeón, son suficientes para que el mariachi suene en este álbum en su justa dimensión, acompañando a un Chente que cuando llega el turno de "Estos celos", nos regala una de sus mejores interpretaciones, así como en la sensual "Niña hechicera". La estocada final está a cargo de "El Chofer", canción en la que al igual que José Alfredo Jiménez y su "Caballo Blanco", Fernández recorre gustoso la república mexicana "Desde Laredo hasta Michoacán". Difícil no sonreír con un simpático tema que bien pudiera haber sido incluido a mitad del disco para darle más temprano ese giro alegre, en fin, realmente es poco lo que se le puede reclamar a una producción que perdurará por mucho tiempo en la memoria colectiva, por no decir que lo hará "Para Siempre".-- Joel Brito